El caso Farewell: Espías de verdad

Una historia de espías debe tener incluidos algunos ingredientes para serlo. De forma obligatoria. Por supuesto, espías de una parte y otra, infidelidades o relaciones de pareja que lleven a alguien a cometer errores por el camino de la pasión, algún despistado y pardillo que desvíe la atención de unos y otros, traición en grandes dosis, muertes y una gran amenaza que abarca el mundo entero. Todo y aliñado con interrogatorios imposibles, persecuciones, errores inexplicables y el factor sorpresa, vehículos que transportan ingredientes con facilidad y solvencia.
Pues bien, tanto en literatura como en cine, se han probado nuevas fórmulas que no han terminado de funcionar. Por ejemplo, hacer de los vehículos (los narrativos, digo) lo fundamental a costa de la esencia del género. ¿Recuerdan Misión Imposible? Por supuesto, no han cuajado. Mucha explosión y poco más. Sólo las narraciones que se han mantenido fieles a su propia estructura y coherencia internas han salido airosas del empeño.
El caso Farewell es un ejemplo de ello, de la cosa bien hecha. Porque es una magnífica película. Además de incluir lo que se debe, está muy bien contada, muy bien interpretada, muy bien dirigida y muy bien rematada. Se suma algo que siempre resulta atractivo para el espectador que es esa procedencia de la trama desde el mundo real. El caso Farewell es una adaptación libre de un caso ocurrido no hace muchos años tal y como se avisa antes de comenzar la película.
No hay grandes explosiones ni grandes artificios. Todo discurre con cierta normalidad, como si nada fuera importante, como le pasan las cosas a los espías que no tienen porqué ser guapos, ni tienen porqué viajar en primera, ni ser semidioses. Lo que hay es una trama bien armada desde las motivaciones de los personajes. Tal vez simples, quizás las mismas que podemos tener usted o yo al hacer cosas cotidianas.
Los actores están más que bien. Sin gestos de más. Bien dirigidos por Christian Carion. Los personajes protagonistas son interpretados por un gran Emir Kusturica, un correctísimo Guillaume Canet y el veterano Willem Dafoe que parece trabajar de memoria (este último defiende un papel mucho más secundario).
La puesta en escena está bien. Vestuario y peluquería muy bien. Todo está bien en El caso Farewell que es una película de espías como debe ser una película de espías; es una película que sin querer ser una muestra histórica de lo que pasó sí ayuda a construir una idea de la temporada previa a la caída del muro de Berlín. Y, por todo ello, es una película muy recomendable. Pueden verla los jovencitos con sus padres sin peligro de aburrimiento.
No dejen de verla si tienen oportunidad.
© Del Texto: Nirek Sabal

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