jun 17 2012

El caso Farewell: Espías de verdad

Una historia de espías debe tener incluidos algunos ingredientes para serlo. De forma obligatoria. Por supuesto, espías de una parte y otra, infidelidades o relaciones de pareja que lleven a alguien a cometer errores por el camino de la pasión, algún despistado y pardillo que desvíe la atención de unos y otros, traición en grandes dosis, muertes y una gran amenaza que abarca el mundo entero. Todo y aliñado con interrogatorios imposibles, persecuciones, errores inexplicables y el factor sorpresa, vehículos que transportan ingredientes con facilidad y solvencia.
Pues bien, tanto en literatura como en cine, se han probado nuevas fórmulas que no han terminado de funcionar. Por ejemplo, hacer de los vehículos (los narrativos, digo) lo fundamental a costa de la esencia del género. ¿Recuerdan Misión Imposible? Por supuesto, no han cuajado. Mucha explosión y poco más. Sólo las narraciones que se han mantenido fieles a su propia estructura y coherencia internas han salido airosas del empeño.
El caso Farewell es un ejemplo de ello, de la cosa bien hecha. Porque es una magnífica película. Además de incluir lo que se debe, está muy bien contada, muy bien interpretada, muy bien dirigida y muy bien rematada. Se suma algo que siempre resulta atractivo para el espectador que es esa procedencia de la trama desde el mundo real. El caso Farewell es una adaptación libre de un caso ocurrido no hace muchos años tal y como se avisa antes de comenzar la película.
No hay grandes explosiones ni grandes artificios. Todo discurre con cierta normalidad, como si nada fuera importante, como le pasan las cosas a los espías que no tienen porqué ser guapos, ni tienen porqué viajar en primera, ni ser semidioses. Lo que hay es una trama bien armada desde las motivaciones de los personajes. Tal vez simples, quizás las mismas que podemos tener usted o yo al hacer cosas cotidianas.
Los actores están más que bien. Sin gestos de más. Bien dirigidos por Christian Carion. Los personajes protagonistas son interpretados por un gran Emir Kusturica, un correctísimo Guillaume Canet y el veterano Willem Dafoe que parece trabajar de memoria (este último defiende un papel mucho más secundario).
La puesta en escena está bien. Vestuario y peluquería muy bien. Todo está bien en El caso Farewell que es una película de espías como debe ser una película de espías; es una película que sin querer ser una muestra histórica de lo que pasó sí ayuda a construir una idea de la temporada previa a la caída del muro de Berlín. Y, por todo ello, es una película muy recomendable. Pueden verla los jovencitos con sus padres sin peligro de aburrimiento.
No dejen de verla si tienen oportunidad.
© Del Texto: Nirek Sabal

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jun 17 2012

Love Story: Love Pestiño


Los que siguen el blog habrán podido comprobar cómo la que suele comentar las películas que podríamos definir como ñoñas es la que suscribe este post. Algún día debería explicar algo muy salvaje para que no pensaran que floto en continuas nubes de algodón azucarado y que, de vez en cuando, me enchufo alguna dosis de Tarantino o incluso de Alex de la Iglesia, tipo El día de la bestia y esas cosas. Pero en fin, hoy irremediablemente vuelvo a lo romanticón.
No sé cuantas veces he dormido esta película. Sí, he dicho dormirla. Esta película, de sobremesa, de lágrima fácil, es el mejor somnífero que hay en el mercado.
Una película de topicazo sobre topicazo. Y ya se sabe cuando se recurre a los tópicos es que alguien, el que los usa, no tiene demasiadas ganas de pensar y, como a veces los directores de cine creen que somos tontos, esperan que nosotros tampoco pensemos demasiado.
Love Story es un peñazo sin igual.
Argumento: Chica pobre, guapa, lista (Ali MacGraw) se enamora en Harvard de chico rico, guapo e igual de listo que ella (Ryan O’Neal). Tras enfrentarse con los tópicos diferenciales de las clases sociales a las que pertenecen, todo va sobre ruedas, miel sobre hojuelas. Sin embargo, el destino caprichoso y la fatalidad se ciernen sobre la muchacha. Una enfermedad terminal que los pondrá a prueba a los dos y a ese amor que tienen el uno por el otro.
La película, pues ya saben, amor, mucho amor; cara de enamorados permanente; diálogos horrendos, fotografía cansina.. Un desastre. La actuación de los protagonistas es nefasta, más falsa que un duro sevillano, con una exageradísima sobreactuación de los personajes.

Pocas cosas tiene buena esta película. Una: la música, que se escuchó hasta la saciedad en los años 70 y que hoy sólo la escuchamos en el hilo musical de la consulta de los dentistas y otra, la gran mentira del siglo, eso de amar significa no tener que decir nunca lo siento, que consiguió un estupendo merchandising de camisetas, adhesivos, y varias cosas más.
Recomendaciones, si tienen hijos pequeños que no se duermen durante las horas de la siesta, no lo duden, siéntenlos en el sofá y ponga en el DVD, pero no lo hagan por la noche, podrían tener pesadillas. Si tienen hijos adolescentes hagan que la vean para explicarles lo que NO es el amor. Si tienen ustedes ya una edad, pónganla a mediodía, les garantizo una siesta de al menos un par de horas.
© Del Texto: Anita Noire