Memento: Recordando que somos mortales (Memento Mori)

La psicología del ser humano es fascinante y muy compleja. La películas que la abordan son fascinantes y muy complejas (las buenas) o un tostón inaguantable y estúpido (las malas). No suele haber término medio. Memento de Chistopher Nolan es de las buenas. De las muy buenas, muy fascinante y muy compleja.

Leonard Shelby (Guy Pearce) sufre una enfermedad que consiste en no poder generar recuerdos inmediatos (para los más curiosos apunto que se llama amnesia anterógrada, aunque me parece un detalle sin importancia puesto que si la enfermedad se denominase Putisteius Almodabile no cambiaría nada de nuestra percepción). Cada mañana despierta sin saber dónde está, pasados unos minutos no recuerda lo que ha ocurrido poco antes.

Teddy (Joe Pantoliano), Natalie (Carrie-Anne Moss), Sammy Jankis (Sthephen Tobolowsky), la señora Jankis (Harriet Sansom Harris), Catherine Shelby (Jorja Fox) y algún otro, son personajes que van construyendo a nuestro protagonista. Además de un perfil psicológico muy atractivo que yo no sé explicar (si tenemos por aquí algún especialista que deje un comentario por si nos enteramos de algo) la película es un ejemplo maravilloso de la ruptura lineal en la narración y una lección magistral de cómo el espectador se ve envuelto en la propia trama y en su diseño final.

La película narra tres cosas al mismo tiempo. Por un lado la historia de Sammy Jankis y su esposa. Leonard, el protagonista, va contando lo que le ocurrió a ese hombre (padeció la misma enfermedad que él ahora) y a su mujer. Las secuencias se presentan en blanco y negro, la narración es lineal, pero fragmentada ya que nos la presentan en distintos momentos de la película. Vale. Más secuencias en blanco y negro. Leonard intenta explicarse qué le pasa, qué ocurrió desde ese día que aparecen muertos en su vida y pierde la posibilidad de tener memoria inmediata. Leonard es Leonard. Narración lineal. Secuencias en color. Leonard cree seguir siendo él mismo aunque ya no lo es. El director nos lleva a ese momento en que él cambia fundiendo las dos historias. Porque, mientras las secuencias en blanco y negro van hacia delante en la trama, las que se presentan en color retroceden en el tiempo. Y se repiten para explicar lo anterior. Así hasta llegar a ese momento en que el Leonard en blanco y negro se convierte en el Leonard de colorines. Eso de contar al revés la historia y de repetir escenas hace que el espectador tenga que esforzarse por cuadrar las distintas partes de la acción. O se hace ese esfuerzo o no entiende nada de nada.

Leonard apunta todo para tener pistas sobre sí mismo, sobre lo que le pasa. En papeles. O tatuándose la piel. Son anotaciones difusas. El comportamiento de los personajes (de todos) también lo es. No sabemos qué pasa, qué creer, hasta bien avanzada la película.

Finalmente, lo que nos dicen es que el futuro de las personas se dibuja desde el pasado y que si ese pasado se distorsiona, el futuro cambia radicalmente. De hecho, la película intenta mostrar esto narrando desde las causas la historia de Leonard siendo Leonard (permitan esta licencia) y desde las consecuencias lo que nos presentan en color (Leonard ya no es el mismo).

La vida de cada uno de nosotros depende de nosotros mismos si queremos que así sea. Ese es el verdadero mensaje de la película. Es verdad que tenemos la venganza como vehículo para contar la historia, el tiempo es importante en la trama, la identidad personal o la memoria y su papel en la vida. Pero todo eso es un apoyo (sólo un apoyo) para desarrollar una tesis sobre la posibilidad de ser de un modo u otro.

Puede parecer (ya sé que sin ver la película no hay quien entienda una palabra de lo que he dicho) que la película es una especie de tortura para el que la ve. Nada más lejos de la realidad. Es interesantísima, divertida y mantiene un ritmo narrativo espectacular.

Echen un vistazo a Memento si no lo han hecho ya. Vuelvan a disfrutar de este peliculón si tienen ocasión. Y no olviden que ustedes no tienen ninguna obligación que no sea atender a lo que les cuentan, que no es su trabajo sacar conclusiones. Lleguen al final con tranquilidad, sin entrar en un juego que les proponen por si quieren ustedes meterse a detectives, un juego sin solución desde dentro. Sólo desde la butaca de casa la tiene. No se dejen embaucar.

© Del texto: Nirek Sabal


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