La sombra de la traición: Record absoluto

La gran noticia que les puedo ofrecer es que se ha batido el record del mundo; sí, el de interpretar personajes sin mover una ceja, sin tensar un solo músculo. Richard Gere es capaz de hacer de amante, mosquetero, millonario, militar o agente secreto, con un nivel se sosería inaudito y asombroso. Como todos ustedes saben, este record lleva adosado, además, el gran logro de aburrir a miles de personas sin compasión.
Richard Gere es grande; Gere es un semidios, Richard es lo peor de lo peor. A este paso batirá todos las marcas negativas conocidas y por conocer.
La sombra de la traición es un paquete. De principio a fin. El guión que desarrolla es absurdo. Las interpretaciones son flojas. La música pretenciosa. Todo lo que aparece en esta película es horrendo. Bueno, no; no quiero engañar a nadie. La verdad es que hay un momento de la proyección muy, muy emocionante. A mí se me han saltado las lágrimas. Ver aparecer los créditos finales me ha parecido uno de los momentos más bonitos que he vivido en el cine.
La cosa va de espías rusos, agentes de la CIA, esposas e hijos asesinados a sangre fría y coches que se estrellan. Por supuesto, nada es lo que parece aunque el que la vea pensará pronto: y ¿A mí que me importa esta bazofia?
Qué lástima de presupuesto. Con el diez por ciento de lo que se han gastado en este bodrio, algún joven autor hubiera hecho maravillas.
No es que sea una película previsible, es que es copia de la copia de las miles de copias de alguna buena película que ya no se deja ver detrás de tanto disparate.
Los diálogos son una serie de frases mal construidas que no entienden ni los personajes, ni los espectadores, ni el que las escribió. Yo creo que alguien hizo un cortapega de distintos documentos y no lo repasó. Quizás por esto, Richard Gere, no se mueve durante la película. Ah, no; ese no se mueve nunca. A Gere le acompaña Topher Grace. Espero que mejore mucho en su trabajo este muchacho porque, de no ser así, terminará presentando programas infantiles en las cadenas locales. El director, Michael Brandt, poco puede hacer con estos dos aunque, me temo, no sabría cómo mover por la pantalla al mismísimo Marlon Brando.
La sombra de la traición: ese paquete. Gere: ese marmolillo. Una combinación de record.
Por favor, que alguien les diga algo a estas criaturas.
© Del Texto: Federico de Vargas y Expósito


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