La noche de los girasoles: Una buena película española

Dicen que el cine español suele ser una castaña. Y lo que creo yo que debería decirse es que el cine español que es una castaña es, eso, una castaña pilonga. Porque no todo el cine producido en España es malo ni es mediocre. Es verdad que se subvencionan proyectos más que discutibles que acomodan a los autores mediocres en un territorio penoso, pero, del mismo modo, algunas películas son estupendas, trabajos que no tienen nada que envidiar a lo que se hace en Francia, Estados Unidos o Argentina.
La noche de los girasoles es una de esas películas que manejando un presupuesto modesto termina siendo una excelente muestra de lo que debe ser el cine. Y es un producto español. Dirigida por Jorge Sánchez-Cabezudo (nominado en los Goya del año 2006 como director novel y como guionista), la película logra narrar una historia inquietante, con una tensión narrativa notable, muy bien estructurada desde el punto de vista narrativo. Es verdad que los personajes no quedan bien perfilados en todos los casos porque hay demasiados que van tomando relevancia según avanza la acción, pero podemos perdonar este problema ya que queda, más o menos, camuflado por los aciertos. Por ejemplo, la dirección de actores es estupenda para tratarse de un primer trabajo de gran metraje.
Carmelo Gómez defiende el papel con facilidad. El suyo es un personaje sencillo y requiere una interpretación que se hace fácil para alguien de su experiencia. Celso Bugallo igual. Este es el que sobresale sobre el resto. Manuel Morón, soso como siempre, interpreta un papel que parece pensado a la medida y, claro, está estupendo. Vicente Romero muy bien. Incluso Mariano Almeda (le enseñan poco, todo hay que decirlo) parece que tiene tablas. No puedo decir lo mismo de Judith Diakhate. Sosa y falta de expresividad absoluta. He dejado para el final a una pareja que protagoniza una historia dentro de la película que resulta hilarante, amarga al mismo tiempo y muestra la España profunda: Walter Vidarte y Cesáreo Estébanez. Soberbios los dos.
La noche de los girasoles es un thriller emocionante e inquietante. Gracias a un montaje de la película en la que se juega con el tiempo histórico (recuerda a la técnica utilizada con tanta precisión por Tarantino) que trae y lleva la acción de un sitio a otro utilizando repeticiones de parte de la trama, la película invita al espectador a integrarse en el proceso narrativo. La única pega que se le puede poner es que es algo previsible en alguna de sus partes y una pizca tramposa puesto que trata de escatimar alguna información para que la intriga sea de más potencia.
En cualquier caso, esta es una película notable, de un director que tiene cosas que decir, sin duda. Y es española. Ya va siendo hora que dejemos el victimismo provinciano para valorar nuestras cosas. Lo que es bueno lo es. Lo malo lo es. Da igual del lugar del que proceda.
© Del Texto: Nirek Sabal


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