Everythings is illuminated: Estar gracias al pasado

El pasado no se hace presente gracias a nuestra intervención. Somos nosotros los que estamos donde toca porque existe un tiempo anterior que lo determina todo. Este es el mensaje de mayor potencia que nos deja Everythings is illuminated, película dirigida por Liev Schreiber. Primer y excelente trabajo de este autor.
Sin duda, lo mejor de la película es la construcción de los personajes. Todos ellos presentan cambios en sus percepciones que les van colocando en el lugar justo. Jonathan, el protagonista -interpretado por Elijah Wood, algo perdido tras unas gafas enormes y un exceso de contención de la expresividad corporal- vive gracias a los objetos que colecciona. Pero, llegado el momento, siente la necesidad de recurrir a las personas, al recuerdo vivo. Alex (un divertidísimo Eugene Hütz) sobrevive con el recuerdo ignorante que le traslada a un futuro también inventado. Alexander (papel defendido, más que bien, por Boris Leskin) se acerca al final de la vida gracias a poder renunciar a todo lo que fue. Tres formas de vivir influenciadas por el pasado y complementarias entre sí. La trama es la que nos enseña todo esto: la suma de los tres es lo que funciona. La búsqueda férrea que se plantean buscando Trachimbrod (población arrasada por los nazis cuando invadieron Ucrania) es lo que servirá de nexo entre los tres.
La acción se desarrolla transitando el puro drama o la más feliz de las comedias. Lo soso del protagonista se eclipsa con la chispa y el delirio de Alex y Alexander. La realidad se presenta poliédrica.
Técnicamente, la película es notable. La dirección de actores es buena; el vestuario y peluquería, también; el montaje es inteligente. Pero lo que sobresale sin duda, es la fotografía de Matthew Libatique. Tonos expresionistas, uso del color que resulta deslumbrante sin interferir en el desarrollo normal de la estructura narrativa. Un trabajo, francamente, bueno. Otro sobresaliente es para la banda sonora. Compuesta (buena parte de ella) por Paul Cantelon nos lleva por escenarios agarrados a la música del lugar (piezas rusas y ucranianas). Además, suma la participación en esta banda sonora de Gogol Bordello, grupo que apuesta por el mestizaje musical y que lidera Eugene Hütz.
La película es el producto de la adaptación de la novela homónima de J. Safran Foer. Y el guión que resultó de esta adaptación es chispeante a veces, profundo otras.
Un trabajo muy agradable para el espectador que vivirá momentos cómicos y trágicos para disfrutar de él.
© Del Texto: Nirek Sabal


Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.