La Reina de África: Barcaza Movie

Un buen director de cine, al igual que un buen escritor, debe necesariamente saber contar buenas historias, y aunque las herramientas puedan ser distintas, al final, el resultado debe ser el mismo; una historia creíble, verosímil, que enganche y que una vez terminada la última línea, la última imagen, nos dejen el buen sabor de lo contado y que, eso visto o leído nos modifique en algo.
La diferencia entre los buenos y los malos, escritores o directores de cine, creo, estriba en buena parte, en eso. Por eso podemos decir que John Huston era un excelente director de cine.
La reina de África es una de esas películas que no dejan indiferente a nadie.  Protagonizada por Humphrey Bogard y por Katherine Hepburn. Este tándem se comía la pantalla con su sola presencia, con la interpretación de dos personas absoluta y radicalmente distintas, el capitán de un barco, un tanto pendenciero y borrachuzo, Allunt, y Rose, una misionera, malencarada y amargada que, obligados por las circunstancias, van a tener que convivir, en el escaso espacio de una barcaza, La reina de África, para escapar de los alemanes durante la primera guerra mundial. Juntos huirán por el río. A lo largo de camino, mientras viven las más asombrosas aventuras, las relaciones personales de dos sujetos absolutamente antagónicos evolucionarán hasta aproximarse tanto que, uno y otro quedarán rendidos por el amor.
Una de las excelencias de la película es, precisamente, la configuración de estos dos personajes, porque Huston nos muestra a dos seres que ya no son jóvenes, que se encuentran rodeados de mil calamidades, sucios, ásperos y, sin embargo, nos los transforma en entrañables cada minuto que va avanzando la película gracias a los estupendos diálogos que se suceden entre sus protagonistas. La química entre los actores es increíble y eso traspasa la pantalla  gracias también, a la maravillosa fotografía de Jack Cardiff.
Con  los años,  esta película no ha perdido un ápice del atractivo que pudo tener en su momento aún cuando, como es lógico, la película tenga que ser vista partiendo de la base de que fue rodada hace más de sesenta años.
Por esta película Humphrey Bogart recibió el Oscar al mejor actor y Hepburn fue nominada como mejor actriz, sin que llegara a recoger la estatuilla. Algunos puristas consideran que estas dos actuaciones no fueron las mejores de estos actores, pero el caso es que, uno junto al otro, crecieron enteros enormes.
Hay multitud de anécdotas alrededor de la filmación de esta película y Katherine Hepburn (una de mis actrices favoritas, la que mejor supo lucir los pantalones de talle alto, las más elegante, divertida y estupenda de las actrices), cuenta en sus memorias infinidad de anécdotas del rodaje (les recomiendo que lean las memorias de la Hepburn, son estupendas). Una de ellas cuenta cómo todo el equipo de rodaje enfermó de disentería menos Bogart y Huston porque no bebieron agua en  ningún momento, cuenta con increíble sentido del humor como Huston no tenía interés en rodar en África y como aceptó la dirección de la película porque quería ir de safari, ni más ni menos.  Pero el caso es que fuera por lo que fuera, tuvimos la enorme suerte de que el gran director dirigiera una de las auténticas joyas del cine de todos los tiempos.
De vez en cuando no está mal retomar este tipo de películas de aventuras. En este caso una road movie sobre una barcaza, que nos traslada al continente africano. Películas en las que los  monstruos del cine lo eran de verdad. Puede que por eso, porque eran verdaderos dioses del cine, el paso del tiempo los mantiene igual de magníficos, no envejecen nunca.
Si no han visto La reina de África, no saben lo que se pierden.
© Del Texto: Anita Noire


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