Beginners: Nacer, morir, empezar

Durante nuestra vida nacemos miles de veces. Morimos otras tantas. El primer nacimiento y la última muerte son las que suman en los registros civiles, los que nos afilian a la sociedad de forma oficial, pero son las innumerables muertes y vueltas a la vida las que nos aportan personalidad e importancia. Cada cambio, cada toma de decisiones (sea errónea o afortunada) nos hace ser otros, nos convierte en fantasmas que adoptan lo anterior como equipaje obligado. Al fin y al cabo, eso es lo que somos; nuestro propio equipaje, algo que debemos colocar perfectamente para que entre en el espacio que tenemos, casi a diario.
Nacer. Morir. Empezar.
Esto es lo que cuenta una de las comedias más infinitamente tristes de los últimos tiempos. Y lo cuenta para eso, precisamente para hablar de lo extravagantemente triste que es la vida entendida como sucesión de muertes y nacimientos. Aunque, lo grande de esta película también llega arrasando al convertir todo eso en algo agradable y divertido. Lo triste es divertido. También lo es aunque parezca mentira.
Beginners narra una historia disparatada. Está basada en una historia real y, por tanto, es mucho más disparatada que cualquier invención. Oliver (Ewan McGregor) es diseñador gráfico. Conoce a Anna (Mélanie Laurent) que es actriz. El padre de Oliver (Christopher Plummer) acaba de morir; la madre murió poco tiempo antes. Los padres de ella es como si no existieran. Oliver y Anna se conocen y desean amarse. Pero para que eso pase todo debe cambiar. Se deben convertir en fantasmas de lo que son. Y eso es duro. Oliver nos trae y nos lleva y nos saca de sus propios recuerdos. Quiere entender, que le entendamos, que ella entienda. Busca ser lo que es. Anna hace lo mismo. El padre de Oliver también (declara su homosexualidad a los 75 años después de una vida entera casado con una mujer y una vida aparentemente heterosexual).
Toda la trama se desarrolla apoyándose en las imágenes que Oliver va dibujando y que dan sentido a lo que va pasando, a lo que sucedió; apoyándose en fotografías de diferentes épocas, en nombres de personas relevantes. Y ese es un punto de apoyo muy inteligente que permite al espectador acompañar al personaje sin hacer grandes esfuerzos. Todo lo matiza una banda sonora muy apropiada que tiene un protagonismo justo. Y todo se redondea con las interpretaciones de los actores principales. El premiado Christopher Plummer está fantástico (su papel podría provocar cierto histrionismo y, sin embargo, se controla en todo momento consiguiendo un personaje creíble al máximo) y sus dos jóvenes compañeros de reparto -McGregor y Laurent- más que bien.
La película es muy, muy entretenida. Bajo la apariencia de comedia ligera sin grandes profundidades, el espectador que indaga encuentra cosas interesantes, ideas de importancia y puntos de vista diversos que convierten la realidad de los personajes en un lugar lleno de colores con significado propio. Y emociona que podamos tratar asuntos que fueron prohibidos (no hace mucho) con naturalidad, sentido del humor y sin complejos. Una película recomendable que se puede ver en familia y que garantiza un rato espléndido que deja su huella.
© Del Texto: Nirek Sabal


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