Los descendientes: Sí, pero no

Saltar del sarcasmo al chiste fácil y de ahí a la normalidad. Otra vez. Y otra. Más y más. Ese es el juego que propone Alexander Payne en su última película. Los Descendientes. Naturalmente, lo que sobra es el chiste facilón. Aunque no abusa del recurso. Por eso y porque el trabajo de George Clooney es estupendo, la cinta termina salvándose.
No hace falta decir que ante una tragedia (esta película trata de serlo) caben pocas situaciones para que el humor funcione. Uno de esos espacios es el patetismo, el ridículo. En Los descendientes aparece secuencia sí, secuencia no. Otra de esas zonas es el surrealismo. La cinta se nutre de él sin miramientos. Y todo esto provoca que suenen en las salas de proyección algunas carcajadas y que los más sonrían de principio a fin. Ir al cine para ver esta película es algo así como ir al tanatorio sabiendo que te va a dar la risa. Y eso está muy bien. Pero la cinta tiene muchos problemas aunque algunos se empeñen en decir de ella que es la película del año. No hay que exagerar y, sobre todo, no hay que dejarse llevar por situaciones delirantes, por frases redondas que se vacían con rapidez, una interpretación notable o una partitura agradable (más local que otra cosa y demasiado dispersa al querer llevar un son que le marca lo que no es fundamental de la historia).
No es que sea una mala película. No, al contrario. Pero de obra de arte nada. No es que sea un mal guión, pero las trampas y los guiños a la lágrima fácil y al humor barato ahí están. Clooney está muy bien, de verdad. Pero tampoco es para tanto, no es como para decir que estamos ante la mejor defensa de un papel de los últimos años (tal vez personalmente sí). La fotografía es llamativa y muy eficaz aunque eso lo vemos cada día (no hacer las cosas bien con esos presupuestos es casi imposible). En fin, que es una buena película. Sin más.
Los problemas llegan desde esas repeticiones de las situaciones absurdas que terminan haciendo retroceder a los personajes en su evolución. Desde un narrador que podría ser cualquier otro y no hubiera pasado nada (si un narrador puede ser cualquiera es que la cosa no funciona del todo bien). Desde unos diálogos que terminan siendo difíciles de digerir porque lo que arrastran al principio se lo dejan atrás al llevarnos a zonas similares, una y otra vez. Todo esto rebaja la película desde la excelencia. No pasará mucho tiempo hasta que quede en el olvido. Se puede ver, se puede disfrutar (quiero ser justo a la vez que sensato calificando el trabajo). Pero no se puede elevar algo que tiene limitaciones importantes.
Si George Clooney no estuviera, desde luego, la cosa sería mucho peor. Es la locomotora de la trama, del resto de personajes. Porque el resto del reparto está bien. A secas. El trabajo de expresión corporal de Clooney se lleva por delante el resto. Afortunadamente.
Me pregunto qué es lo que quieren contar los guionistas (el director es uno de ellos). Qué es exactamente. Me temo que todo se reduce a una escena final en la que padre e hijas ven la televisión mientras comen un helado. Demasiado fácil, demasiado poco. Pero se puede ver. Ya que el panorama está como está, se agradece que alguien lo intente con ganas aunque se quede a medio camino. Debe ser por eso por lo que muchos se han lanzado a calificar esta película como lo que no es.
© Del Texto: Nirek Sabal


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1 Respuesta en “Los descendientes: Sí, pero no”

  • MERCHE ha escrito:

    Yo siento decir que no me ha gustado… no me ha parecido una gran… gran película… y la interpretación de George… como dices no es para tanto…. (se me hizo un pelín lenta)…