Un romance en navidad

Que nuestra civilización está en claro retroceso es un hecho que se constata viendo algunas películas de cine. En concreto, Un romance en navidad, es el claro ejemplo de que todo se va a hundir muy pronto. Alguien debería prohibir cosas como esta. Melaza, amores estúpidos que rebozados en nieve artificial se hacen intragables, interpretaciones nefastas de actores nefastos, diálogos propios de sujetos que no merecen vivir ni un minuto más, una puesta en escena catastrófica que busca más el adorno que otra cosa (la verdad es que no hay otra cosa que buscar). En fin, un auténtico desastre.
Este bodrio se filmó para el formato televisivo. Menos mal que sólo se pudo ver en ese medio. Y no hay una sola escena, una sola secuencia, una sola palabra o un solo gesto de Olivia Newton-John o Gregory Harrison que merezca reseñar. A pesar de ser navidad, les ahogaría con mis propias manos. Además, viendo la primera escena está visto todo. Hacía mucho tiempo que no asistía a un desastre de tal categoría. Sabes como comienza y como acaba antes de sentarte. Es igual si vas al baño, si te llaman por teléfono o si te vas a dar una vuelta. Qué cosa tan mala de película.
Es la semana del cine navideño en Ese Invento del Demonio. No había más remedio que hablar de alguna de las películas que andan sueltas por esos cines de Dios. Y ya está dicho mucho de muchas. Creo que no me arrepentiré nunca lo suficiente de haber elegido esta catástrofe cinematográfica.
¿Es necesario ser cursi en navidad? ¿Es necesario contar tonterías en navidad? ¿Es necesario que exista la navidad? Pido formalmente que encarcelen a Sheldon Larry y Darrah Cloud. Director y guionista. Y que el Grinch se haga con los mandos de esta época del año.
© Del Texto: Federico de Vargas y Expósito


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