Venganza: Papá es un crack

Hacer una película de acción; llenarla de eso, de acción; y nada más, convierte la propuesta en un rato de entretenimiento (para los que quieren acción porque hay gente de lo más tranquila en este mundo de Dios). Y el cine es algo más que espectáculo o una ayuda para poder pasar los tiempos muertos. Eso (el entretenimiento) es lo que intenta solucionar el mal cine. Si, además, esa propuesta es un refrito de cosas ya conocidas y contadas un millón de veces, la cosa se hace insoportable.
Venganza es una película firmada por Pierre Morel. Su nombre original es Taken. Tiene tres cosas buenas. Es corta, el personaje principal lo interpreta Liam Neeson y no trata de vender lo que no es.
Que la duración de la película no exceda los noventa minutos es muy de agradecer. Llega un momento en que tanto muerto, tanta explosión, tanta valentía y tanta maldad (y todo pasando muy rápido por delante) se hace fatigoso.
Liam Neeson es un excelente actor. Y no lo deja de ser nunca. Ni siquiera al rodar una película como esta. Es sin duda lo mejor que vemos en pantalla. Su personaje se perfila mínimamente y, luego, no se desarrolla en absoluto. Pero, es verdad, comienza siendo una cosa muy distinta a lo que se ve diez minutos después. Del amor de padre pasamos a una especie de Rambo suelto en París. Y eso, para que sea creíble, requiere cierto esfuerzo interpretativo.
Venganza es una película honesta. No tiene otro objetivo que no sea pegar al espectador a la butaca a base de explosiones, carreras y villanos que se vienen abajo frente al héroe. Y ese objetivo (el de mantener la atención de espectador) es muy meritorio después de cien muertos a manos de un solo hombre. Es muy meritorio cuando el guión es predecible a más no poder, cuando los diálogos son completamente prescindibles. Si no dijeran ni una palabra los personajes el resultado sería el mismo.
El resto se puede resumir en que Famke Janssen hace muecas y pone cara de estar muy enfadada y Maggie Grace está, como de costumbre, bastante gris. No me pareció creíble ni cuando parecía querer decirnos que su padre es un crack (es un viejo agente secreto que viaja a París para encontrar a su hija secuestrada por un ejército de personas malísimas. Se convierte en una especie de apisonadora que no deja títere con cabeza). Y en que los efectos especiales están bien.
Después de ver la película, uno no puede dejar de preguntarse sobre la policía francesa. Cuando escuchan un tiroteo de diez minutos ¿no van a ver qué pasa? ¿Cómo sale de un país el tipo que se ha cargado a todos los albaneses malos de una ciudad? ¿Alguien ha sobrevivido a una lluvia de balas, varios accidentes de tráfico y cosas así? En fin, un pequeño desastre entretenido.
© Del Texto: Nirek Sabal


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