In Time: No malgastes mi tiempo

Andrew Niccol es el director de In Time. He leído que ha vuelto a la ciencia ficción para fusionar Gattaca y La fuga de Logan. Y yo creo que no es así. Lo que ha hecho ha sido meter en un cubo de plástico a Bonnie & Clyde, a Robin Hood y algo parecido a Coge el dinero y corre. Lo ha movido con fuerza y le ha salido este tostón. Un último intento de maquillar el desastre consiste en contarnos que llegará el día en que los humanos tengamos un reloj digital debajo de la piel que nos marcará el momento exacto de nuestra muerte si no conseguimos cargarlo con tiempo extra.
La película es totalmente previsible. Pero, además, desde el minuto uno. La trama se parece a quinientas ya contadas. La cosa es aburrida hasta límites insoportables. Los diálogos son estúpidos, los personajes son estereotipos (no se salva ni uno solo), las interpretaciones son lamentables y, por si era poco, el final invita a que esto continúe con alguna secuela. La buena noticia es que, si terminan rodando una segunda parte, seguramente, será algo mejor que este contenedor de despropósitos. Hacerlo peor es un reto más que improbable.
Justin Timberlake debería dedicarse a otra cosa. En esto del cine no tiene nada que hacer. Amanda Seyfried debería empezar por comprender que una pantalla de cine no es una pasarela. Y que para modelo tampoco creo que sirva. Vincent Kartheiser no es nada creíble defendiendo su papel. Nunca lo es defendiendo casi ninguno. Incluido el de la serie televisiva Mad Men. Y Cillian Murphy parece un marmolillo al que dan cuerda para que parezca que no está dormido como un lirón. La dirección de actores es nefasta. Deberían llevar una copia a las escuelas de cine para que los que llegan sepan, exactamente, lo que no hay que hacer.
Vestuario y peluquería, desaparecidos. Dirección de arte, desaparecida. Banda sonora, desaparecida. Fotografía, lamentable (esta se deja ver, lamentablemente).
Lo del guión es caso aparte. No recuerdo algo tan patético en los últimos meses. Y los ha habido malos de verdad. No creo que se diga una sola cosa inteligente durante la película.
Si la película quería ser una metáfora, la explicación del mundo en el que vivimos, el resultado es ridículo. Eso que nos cuentan en In Time es lo que nos dicen, cada día, en la prensa más militante y es, por supuesto, aburrido. La película no aporta nada. Y cuando digo nada quiero decir nada. Mezclar muchas cosas (otros lo llaman guiños a esto o aquello) aunque sean buenas no es, necesariamente, garantía de obtener algo bueno. Es, más bien, un insulto y una estafa. Cómo será que, habitualmente, miro con cara de pocos amigos a mis compañeros de butaca si comen palomitas o van radiando la película y esta vez ni me he molestado. Lo que quería es que aparecieran los créditos para salir pitando.
Si no quieren perder unos euros ni su tiempo ya saben lo que tienen que hacer. Cualquier otra cosa será más rentable que esta película. En un momento de la película, uno de los personajes deja escrito en un cristal no malgastes mi tiempo. Se lo dice al protagonista. Deberían aplicarse el cuento lo artistas que han elaborado esta propuesta vacía.
© Del Texto: Nirek Sabal


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