Dancer in the dark: Un musical imprescindible

Creo que en ocasiones anteriores he afirmado que no me gustan los musicales. Y en ello me mantengo, sin embargo, como toda afirmación contundente, la mía tiene algunas fisuras más que importantes. Y es que por esa brecha se me cuelan algunas películas realmente maravillosas. Puede parecer contradictorio no me gustan los musicales -adoro algunas películas musicales. Eso precisamente, me ocurre con Dancer in the dark, traducida al español por Bailar en la oscuridad.
Esta película filmada por el controvertido Lars Von Tiers en el año 2000 y protagonizada por la extravagante Björk es, entre otras cosas, una maravilla, no del cine musical, sino del cine en general.
Puede que el enorme placer que me producen las películas de Von Tiers radique en la falta de la falta de elementos efectistas, técnicos. Ya saben que los efectos especiales para algunas cosas van bien, pero con otras casan fatal. Eso es lo que ocurre con las películas intimistas. De hecho a Lars Von Tiers se le conoce por formar parte del movimiento Dogma 65, que promovía, precisamente, un cine sin artifico, filmado casi en su totalidad con la cámara al hombro y alejado de tecnicismo.
Cuando uno se sienta a ver Dancer in the dark debería hacerlo apretando un almohadón contra el estómago para que las patadas de la crueldad, la injusticia y la doble moral que irán pasando a lo largo de toda la filmación no le derribe. Estamos frente a una película que duele; y mucho. Con Bailar en la oscuridad, el director cierra la trilogía que  inicio con Rompiendo olas y continuó con Los idiotas. En todas ellas el eje principal serán buenas mujeres vapuleadas por su entorno, mujeres de una inocencia que roza lo increible y una bondad que sólo puede dar lugar a la aparición de un mal que las destroce.
Podemos filosofar sobre la maldad humana, sobre la infinita crueldad de los que apostados a nuestra vera mueven los interminables hilos del mal para convertirnos en un despojo, pero eso no nos llevaría más que a la confirmación de que el ser humano es un lobo por naturaleza, un ser cruel condenado a perderse para siempre.
Dancer in the dark es una película para dejarse llevar, observar y dejarse absorver por una colosal Björk en su papel protagonista y frotarse las puntas de los dedos intentando que la extrema sensibilidad que Lars Von Trier consigue trasmitir con esta película sin artificios, no nos adormezca los sentidos porque, sin lugar a duda, mientra vivimos la desgracia que asola a Grace (Björk), desde el principio al final, con una muerte tan rotundamente injusta como el mundo en el que vivimos, nos sentiremos más solos que nunca.
Me resisto a explicarles el argumento, si quieren saber de ella deberán hacerse con una copia y un almohadón para colocarlo en el bajo vientre, salvo que sean unos desalmados o unos insensibles, en ese caso, pueden verla sin protección.
Una pelicula imprescindible.
© Del Texto: Anita Noire


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1 Respuesta en “Dancer in the dark: Un musical imprescindible”

  • Rebix ha escrito:

    Totalmente de acuerdo: una joya cinematográfica. Yo recuerdo salir de la sala del cine con verdadero malestar físico.