La fiera de mi niña

Debe ser que me hago mayor. Últimamente no paro de repetir aquello de que determinadas cosas ya no son como antes.  Así que lo mejor va a ser no resistirse y asegurar, sin rubor, que hay determinadas películas, por ejemplo las comedias americanas, que ya no son como antes. Por eso vuelvo a estas películas que, hoy en día, podemos encontrar en  estupendas colecciones de DVD a precios más que asequibles.
Descubrí el cine de Howard Hawks en las sesiones de televisor de los domingos por la tarde y, junto a ese cine, descubrí que existen mujeres espectaculares y liantas como Katharine Hepburn, tipos pardos como Cary Grand,  y películas que son intemporales. Y todo eso se recoge en  Bringing up baby o lo que es lo mismo La fiera de mi niña.
Una comedia, en blanco y negro, que hoy puede ser considerada inocentona, pero que es, en su género,  simplemente perfecta. Y no porque lo diga yo, que lo digo, sino porque las criticas de entonces y de ahora así lo dicen también. Es  cierto que a los críticos de cine sólo hay que creerles de refilón, pero es que, en este caso, acertaron de pleno y aquella película, rodada en el año 1937, sigue manteniendo la frescura y el ritmo que, a buen seguro, tuvo en su momento.
La fiera de mi niña es una comedia de enredo, en la que los personajes interpretados por los increíbles Cary Grant, Katherine Hepburn, Charles Ruggles, y Leona Roberts entre otros, mantienen al espectador con una sonrisa permanente y en estado de alerta a la espera de una próxima calamidad.
El argumento de esta historia: dos personas se encuentran por un casual y a partir de ahí sus vidas se entrecruzan por la insistencia de una de ellas y el dejarse llevar de la otra. Todo se sucede en el corto espacio de tres días aunque al espectador no se lo parezca por lo intenso de la acción, su rápido desarrollo y la cantidad de embrollos que se suceden.
David Huxley (Cary Grant), paleontólogo de profesión está a punto de casarse con su secretaria, la Srta. Alicia Swallow (Virginia Walker).  Con motivo de su trabajo y mientras busca fondos para atender a sus investigaciones,  conoce a la excéntrica multimillonaria Susan Vance (Katharine Hepburn), mujer de armas tomar, guapa, impulsiva y absolutamente caprichosa, que  hará de su objetivo, tras conocer a Huxley, impedir que el profesor contraiga matrimonio. Para ello no dudará en desarrollar todo tipo de estrategias y líos que los pondrá a todos en una serie de situaciones absolutamente cómicas y ridículas. Entre las muchas artimañas que Susan utilizará tenemos un leopardo domesticado de nombre Baby, un hueso de brontosaurio desaparecido a manos de un perro terrier, vaporosas batas vestidas por el despistado Grant, tropiezos monumentales, roturas de smokings, caídas espectaculares, chapuzones en la piscina.
Una película tan absolutamente divertida que nadie debería dejar de ver y que es una verdadera muestra de la complicidad que en pantalla pueden mostrar actores de la talla de Grant y de Hepburn, dos artistas colosales. El absurdo por el absurdo interpretado con verdadera maestría. Una sarta de calamidades tan bien tramada e hilvanada que se ha convertido en una auténtica joya del cine clásico de Hollywood .
Muy recomendable para las frías tardes de invierno que se aproximan.
© Del Texto: Anita Noire



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