Tu madre se ha comido a mi perro

A mí las películas de terror como que me gustan más bien poco. No soy cinematográficamente valiente, no. Por eso cuando me dijeron que tenía que escribir sobre una película de terror me entró algo así como un acojone sin par.
Así que puestos a tener que pasarlo mal, decidí que iba a pasarlo mal, pero que muy mal. Busqué algo que no sólo me diera miedo sino que, encima, me diera asco. Sangre, higadillos, muertos y todo tipo de asquerosidades que me dieran la noche. La decisión estaba tomada: Tu madre se ha comido a mi perro. Esta cinta de cine gore, ronda por mi casa, en formato video VHS desde los 90 y la guardo por una cuestión sentimental, el día que la vi, era tanto el miedo que tenía que al que era mi pareja incipiente en aquel momento, no dejé de sobarle durante todo lo que duró el metraje.
Braindead, nombre original de la película, fue dirigida por Peter Jackson, el mismo de El señor de los anillos, un desmadre de sangre e higado que, pese al cangelo que me da, me ha tenido toda la noche partiéndome de risa, mucha risa. Y es que esta cinta gore es una auténtica comedia de lo más bizarra. Sale tanta sangre que no queda una gota para una transfusión de urgencias si del ataque de risa que te da te caes y terminas abriéndote la crisma
Esta película que se presentó al Festival de Cine fantástico de Sitges en el año 1992 y gano el premio a los mejores efectos especiales (no me extraña por otro lado), es una increible mixtura de locura, comedia y cine de terror.
El argumento es el, tan manido, un bicho encerrado, se escapa pega un bocado a su descubridor y a partir de ahí preparate para morir, de asco, claro. Puede que cuando los guionistas se sentaran a hacer un brainstorming tuvieran en mente a la madre de Psicosis, a Juanita Banana, a Moctezuma y a saber a quien más.
Lionel Cosgrove (Timothy Balme) un jovencito abducido por su madre, Vera Cosgrove (Elizabeth Moody), conoce a Paquita (Diana Peñalver). La madre decidida a entromenterse en la relación de su retoño y la voluptuosa Paquita, les sigue en una de sus salidas al zoo y allí es atacada por un bicho monstruoso que provienen de Nueva Zelanda, un cruce entre una rata y un mono. Con motivo del ataque ratonil, la madre contrae una enfermedad que la transforma en una zombie bastante mal encarada que no sólo se pela a las enfermeras del hospital en el que intentan curarla, sino que se come al perro de Paquita. Bocado que pega, zombie que aparece. Lionel, que intentará continuar con su vida normal, cuidando de su madre, durante un tiempo, va encerrando a los zombies en casa, para evitar que sean descubiertos. Less (Ian Watkin) tío de Lionel descubrirá a los zombies e intentará sacar tajada. Un auténtico despropósito durante un guateque en casa de Lionel, terminará haciendo más poderosos a los zombies. El protagonista con una maquina cortacesped intentará terminar con todos ellos. La madre de Lionel se transformará en un megazombie que sólo morirá al final de un cristo sin precedentes.
Debo decir que me he pasado la película mordiendo la manta con la que me cubrías, haciendo gala de un bonito abanico de onomatopeyas, medio llorando de asco y desternillándome de la risa. Que buen/mal rato he pasado.
© Del Texto: Anita Noire


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