Mis noches son más hermosas que tus días

Las palabras rezan por mí.
He llegado a contar tantas que me he vuelto un profesional del ritmo.
Al levantarme siempre tengo varias palabras cogidas con alfileritos a las cejas.
Trazan símbolos delante de mis ojos.
Algo normal.
La aritmética de las palabras ha sido una de mis pocas ocupaciones serias en los últimos cuarenta y siete años.
Contar y decir palabras. Repetir palabras, frases, números.
He llegado a ganarme la vida con ello, es mi profesión: contar el paso del tiempo a través de palabras, frases, números.
Un profesional de la gramática rítmica y los combinaciones new old style.
Esas palabras, hoy, forman una frase recurrente y reconozco que no paro de dar vueltas, no entiendo por qué ha pasado tanto tiempo sin que se me clavaran en las cejas.
No es normal.
Mira que puedo pasarme días mirando una sola página, una sola portada, una palabra…
Ni idea.
Llego de nuevo a la conclusión que el pensamiento es selectivo, y el mío –aparte- me debe querer mucho y procura no molestarme cuando no debe.
Me las quito con cuidado y las extiendo sobre la almohada.
Es el título de una película que me fascinó durante años.
Durante seis años.
El año uno me fui. El sexto, volví, y la película –y, sobre todo, su título- me acompañaron como nada o como nadie en ese tiempo.
La veía al menos una vez al mes o más, era como una oración que alguien se encargaba de rezar por mí y que me recordaba exactamente lo que soy.
Jamás la vi con nadie y a nadie le he escuchado jamás que conociera esta película. Tampoco tendría nadie porqué.
De vez en cuando mi pensamiento deja caer sola la frase, sin que yo me de cuenta.
La película no regresó del tiempo.
El título y yo, sí.
La dejé caer en un armario de una casa cercana a la Ópera, olvidada a posta, para que alguien la encontrara y me la devolviera.
Algún día.
Jamás la he vuelto a ver y siempre me he dicho que sólo lo haría si alguien viniera ese día con esa cinta, exactamente esa que me acompañó durante seis años y cuyo título me seguirá siempre.
Conservo el reproductor VHS sólo por si llega ese día.
Mes nuits sont plus belles que vos jours (Mis noches son más hermosas que tus días)
Andrezj Zulawski, 1989
© Del Texto: Ruben Barroso


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