Mad Detective: La genialidad de lo contado un millón de veces

Hay directores de cine a los que se les hace la ola aunque estrenen una película desastrosa. Los hay que no se les aplaude ni una obra maestra. La gente pierde el culo para ver tostones realizados por un tipo que se ha convertido en autor de culto con cuatro imágenes potentes dentro de otro tostón y que arrastra un grupo de fans atormentados por no llegar a ser como el ídolo de marras. La verdad es que no deja de ser curioso.
Johnnie To no es que sea un mal director, pero, me parece a mí, que tampoco es ningún genio. Eso lo son un par de personas cada mucho tiempo y este To no está llamado a serlo. Tampoco se puede decir de él nada especialmente malo.
Mad Detective es una de sus películas y ha sido aclamadísima, aplaudidísima y premiadísima. Desconozco la razón por la que esto ha pasado. Porque la trama de esta película es justita, justita, justita. Si lo que se valora es que el movimiento de cámara es preciso y cuidado o que dentro de la película podemos ver algún guiño al cine negro francés o a alguna película de Orson Welles (la escena final nos lleva derechos hasta La Dama de Shangai), pues vale. Pero una película es un todo. El guión es enrevesado (me temo que de forma consciente para aparentar una hondura en la propuesta que no existe) y el fondo está muy vacío dada la envergadura de lo que se cuenta. Están bien, por originales, algunas cosas. Por ejemplo esas siete personalidades de unos de los personajes van llenando la pantalla de forma original. Pero que no es para tanto. Hagan caso de lo que digo.
Andy On y Ching Wan Lau son los actores que defienden los papeles principales. Y, miren ustedes, a mí los chinos siempre me parecen muy exagerados al actuar. Dicen que lo hacen divinamente. A mí lo que me parecen son muñequitos animados que se mueven por la pantalla de forma forzada y con cara extraña (extrañeza que parece no cambiar de principio a fin). Además, si no soy capaz de distinguir entre un chino y otro, ¿cómo voy a distinguir el gesto que hacen para fabricar al personaje?
La cosa va de un tipo que es policía y deja de serlo porque, además de estar como un cencerro, se corta la oreja para regalársela a su jefe el día de su jubilación. Se llama Bun. Pasado un tiempo, otro policía más joven le pide ayuda para investigar la desaparición de un compañero y su pistola. Bun puede ver las personalidades ocultas de las personas. Llueve y Bun dice que Dios le da señales (esto lo digo porque no sé a qué venía en el guión). Hay personalidades por aquí y por allá de unos y otros. Un montón de disparos. Un montón de pistolas que cambian de mano. Cosas, más o menos, como estas.
Cuando escucho decir que la potencia visual y el grado máximo de originalidad del cine de Johnnie To es abrumadora me da un poco la risa. Esa potencia visual es bastante corriente entre muchos autores y de original tiene lo que yo de dromedario. Esta película, en concreto, va de más a menos y se convierte en algo mil veces contado y aburrido.
Lo siento por los fans de este To.
© Del Texto: Federido de Vargas y Expósito

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