La noche americana: el cine dentro del cine

La noche americana se llama a la técnica fotográfica que permite grabar de día simulando la noche por medio de filtros azulados o rojos dependiendo de la película. Convertir una escena filmada a pleno sol en una noche de luna llena forma parte de la cadena de falsas realidades en que consiste el cine, desde el decorado del que tan solo es real el primer plano en el que se mueven los actores, hasta la falsificación de cicatrices y heridas o el balanceo de la cámara para simular una borrachera o los movimientos de un barco, la utilización de maquetas para escenas de fuego, terremotos o derrumbamientos, etc.
La noche americana es el ensayo de cine de Fraçois Truffaut como lo es ¿Qué es el cine? de André Bazin.
Desde una, totalmente, irónica perspectiva norteamericana, e interpretando él mismo el papel de director, Truffaut se sirve del rodaje de Les presento a Pamela para descubrirnos todo el intrincado cinematográfico: los efectos especiales, los imprevistos y las peripecias para solventarlos, la dificultad del trabajo en equipo, la metamorfosis de una película escrita al día, los dramas personales paralelos al rodaje, etc. que, finalmente, forman un perfecto trabajo artístico y artesanal.
Son inevitables siempre en Truffaut las referencias literarias y cinematográficas que tuvieron alguna influencia en él, y, esta vez, nos deja caer sobre la mesa una maleta abierta con libros de Godard, Bergman, Howard Hawks, Bazin…
También se refiere a Fellini con la actuación de una vieja heroína italiana que comenta, en la propia película, el efectivo sistema de dirección de actores de Federico.
En definitiva, me parece una película que, aún descubriéndonos que el cine se basa en una cadena de falsas realidades que nos dejan embobados a la pantalla como idiotas, nos produce una satisfacción tan placentera, incluso necesaria, que seguimos viendo cine, seguimos necesitando hacer real lo irreal, asomarnos a balcones de mentira, asustarnos de pistolas de mentira, llorar con infelices de mentira y reírnos con chiflados de mentira porque quizá, lo único cierto sea que todas estas emociones nuestras sí son de verdad. Quizá el cine sea necesario sólo por eso, por emocionarnos aunque sea a base de figuraciones y utopías, eso qué más da. Después de todo, el cine es el único sueño que se tiene con lo ojos abiertos (André Bazin).
Un inciso a todos aquellos que estén pensando en buscar una buena escuela de cine, la más acreditada: lean ¿Qué es el cine? de André Bazin y vean La noche americana, una academia muy completa, teórica y práctica, además de muy barata. Bueno, ya está, les presento a Pamela.
© Del Texto: Sonia Hirsch


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