Misery: Prefiero no tener fans

Creo que no hay una sola persona sobre la faz de la tierra que esté dispuesta a ser mi fan número uno. Ni el dos. Aunque, después de ver Misery, no me importa en absoluto ser un tipo anónimo y más pobre que las ratas pardas.
Misery es una película que nace como adaptación de la novela de Stephen King que lleva el mismo nombre. Esa adaptación se le encargó a William Goldman. Un maestro de la novela de terror y un mago del guión. La dirigió Rob Reiner. Otro de los grandes cuando se toma el trabajo en serio. Y el reparto lo encabezaban James Caan y Kathy Bates acompañados por Lauren Bacall y Richard Farnworth. En fin, es una película a la que no le falta un buen ingrediente. Si añadimos el trabajo excepcional del director de fotografía, Barry Sonnenfeld, que saca petróleo de un escenario mínimo en el que los tonos siniestros aparecen en cada encuadre, tenemos una de las mejores películas del género de terror que podemos encontrar.
James Caan defiende su papel con un trabajo gestual admirable. Apenas se mueve del sitio y su rostro será el que irá dibujando sus estados de ánimo, sus miedos, sus esperanzas, su ira. El espectador sufre con él, con su dolor físico, con la asombrosa tortura sicológica a la que es sometido. Kathy Bates logra una interpretación muy difícil de olvidar. El espectador mira la pantalla y siente lo que Paul Sheldon, el escritor que se ve secuestrado por su fan número uno (una loca llamada Annie Wilkes). Cuando Annie se enfada todos nos arrugamos sabiendo que lo que llega es cruel y violento. Lauren Bacall tiene un papel muy corto e irrelevante. Richard Farnsworth, sin embargo, interpreta un papel que dota a la película de un ritmo mucho más llevadero. Lo opresivo del escenario (por su pequeñez, por lo que representa) se agranda cuando la cámara sigue los pasos de este viejo sheriff de Colorado.
Un par de escenas se quedan grabadas en la mente del espectador para siempre. La última pelea entre el escritor y su fan hace pasar un mal rato eterno. Ver como Annie se acerca con un mazo de obra a la cama de Paul es espeluznante. Sabemos que ambas escenas terminarán en tragedia, en un dolor infinito. Todo ello contemplando primeros planos que nos encogen en la butaca. Los del escritor aguantando un dolor físico inimaginable. Los de la mujer representando la zona más oscura y terrible del ser humano. Aunque lo interesante es el poso que deja la película. Inolvidable y miedoso.
El argumento es muy sencillo, pero Goldman lo estira (como ya hizo el novelista en el original) de forma prodigiosa. Un escritor famoso por sus obras románticas (la protagonista se llama Misery) se refugia en Colorado para escribir algo distinto. Cuando termina, intenta llegar a su casa, pero una tormenta muy fuerte hace que tenga un accidente. Le rescata una mujer que le sigue por ser fan absoluta de su obra. Es enfermera. Le lleva a casa para que se recupere. Y se queda con el trofeo en propiedad. De allí hay que salir como sea. Así de sencillo. Aunque con un personaje como el de Annie todo es posible. Violencia, fanatismo de todo tipo, mentiras, amores no correspondidos, obsesiones.
En el montaje definitivo quedaron fuera algunas escenas. Una de ellas, protagonizada por Kathy Bates, es en la que su personaje mata al ayudante del sheriff pasando por encima de él con una máquina cortacésped. Por lo visto, eso fue motivo de enfado descomunal por parte de la actriz puesto que pensaba que esa era la mejor de todas las escenas. ¿Cómo sería eso? No lo quiero ni pensar. Otras escenas fueron motivo de discusión entre director, guionista y productores. La de Annie rompiendo los tobillos a Paul es una adaptación del original en la que la enfermera corta un pie al escritor con un hacha. Francamente, no sé cuál de las dos hubiera sido más tremenda. Pero, aunque algunas escenas importantes quedaron fuera, el montaje de Misery es espléndido. Todas las elipsis están colocadas con acierto, se puede seguir la trama sin dificultad alguna, el ritmo de la película es asombrosamente rápido aunque algunas escenas se hagan eternas por su crueldad.
Misery es un película que hay que ver. Es extraordinaria. La interpretación de Kathy Bates excelente. La de Caan lo mismo. Se pasa un rato en vilo, pero merece la pena echar un vistazo. No se la pierdan.
© Del Texto: Nirek Sabal


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