El guateque: Risas, pero nada más

¿Puede ser una película más divertida que esta? Creo que no. Las hay parecidas, al mismo nivel, pero más divertida es imposible. Porque está concebida para eso, para hacer reír. Ni más ni menos. Nada de guiones sesudos, ni frases de una inteligencia fuera de lo normal. El Guateque es una sucesión de situaciones completamente disparatadas que arrancan con facilidad una carcajada a cualquiera. El camarero borracho destrozando la fiesta y la paciencia de la anfitriona, es inolvidable. Y el personaje que interpreta Peter Sellers lo mismo.
Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es un actor indio con muy mala suerte. Todo lo que toca lo destroza. Después de hacer explotar un decorado gracias a su torpeza, es invitado por error a una fiesta en la casa de Fred Cutterbuck (Fay McEnzie) que es el director de los estudios cinematográficos. Llega a la casa y con él el desbarajuste. Cada movimiento se convierte en una situación cómica que se resuelve con algo que provoca un caos mucho mayor. Conoce Bakshi a la chica más guapa de la fiesta (Claudine Longet) y terminan gustándose mientras la dueña de la casa (Kathe Green) se vuelve tarumba, Cutterbuck intenta matar al culpable y todo el personal termina borracho o involucrado en un desastre absoluto. Les aseguro que no hay más. Es así de sencillo. Y, de verdad, muy divertido.
El director fue Blake Edwards. Tal vez sea uno de los realizadores que con menos esfuerzo ha conseguido más apoyo de la crítica y del público. Rodó películas más que sobrevaloradas en una época en la que el espectador quería olvidarse de guerras frías y de los peligros monstruosos que le tocaban vivir. Edwards entregaba entretenimiento y todos lo agradecían. Para ser justo, diré que esta película tiene un poco de eso. Para hacer esta película tomó prestada alguna idea del cine de Jacques Tati con astucia y buscando el apoyo de Peter Sellers. Y los guiños al cine mudo son constantes. Desde un comienzo que es una parodia de una escena muy conocida, al uso de la confusión y el error o la cercanía al cine de Chaplin.
Peter Sellers no defiende su papel con la maestría que lo hace en otras películas. Funciona bien porque el conjunto es lo que es. No exige nada del otro mundo. Incluso, llegado el final, el personaje tiende a difuminarse entre el desastre general en lo que se convierte la trama. Pero no está mal. El resto del reparto si está algo más exagerado en sus papeles. Por la misma razón: el conjunto es lo que es y conviene marcar bien el objetivo aunque sea a base de exagerar algunos aspectos. Insisto en que la película no busca otra como que no sea la diversión del espectador.
La música de Henry Mancini, como de costumbre, bien.
Hay algunos detalles que dicen mucho de este tipo de cine. Por ejemplo, aparece un elefante por allí y nuestro protagonista dice que es el símbolo de la India. No lo es. Es el pavo real. Nadie debió pensar en ello o les daba igual. Otro ejemplo. Parece que una pareja es algo inevitable es estas películas. Pues nada, se mete con calzador acompañando la cosa de un final algo estúpido y estereotipado. En fin, que nadie piense que va a ver un peliculón. Eso sí, se partirá de risa.
© Del Texto: Nirek Sabal


Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.