Los pitufos: Tortura azulona

Los pitufos son unos seres azulones. Pequeños. Cada uno de ellos es conocido por su habilidad. Papá pitufo, Pitufina, Filósofo, Torpe o Presumido. Viven en un mundo oculto, miden lo mismo que tres manzanas apiladas una sobre otra y son perseguidos por un tipo muy malo y su gato.

Los pitufos (la película) cuenta una historia disparatada que, a pesar de ser para niños, no cuela por ningún lado. Hoy el cine de animación en su gran mayoría parece estar pensado para retrasados mentales. Es algo parecido a ese teatro en el que aparece un actor sin gracia que se lía a dar voces mientras calza unos zapatos enormes. Los guiños a los adultos (los críos no van solos al cine y hay que entretener a los mayores) son despreciables. Y la única razón por la que alguien decidió contar esta idiotez es (supongo) aprovechar el dichoso 3D y endilgar un pastiche infame a niños y adultos. Porque es la misma historia de siempre. Yo, que de niño ya veía la serie de dibujos animados en televisión, me la sabía de pe a pa. Vale que se introducen cosas nuevas: humanos, un túnel que traslada pitufos de aquí para allá, una ciudad y una luna azul. Pero la trama es la misma. Gargamel y su gato persigue a los pitufos y estos se libran gracias a su astucia.

Me aburrí mucho. De hecho descabecé un sueñecito mientras proyectaban el bodrio. Un 3D normalito no es suficiente para ganar la atención de nadie. Si pueden evitarlo no lo duden. No se me ocurre una sola palabra más. De verdad que la película es espantosa.

© Del Texto: Nirek Sabal


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