Secretos del corazón: Dentro del laberinto

Una de las cosas que mejor hacemos los adultos es proteger a los niños. Al menos, eso creemos. Evitamos que los críos conozcan la realidad hasta que no alcanzan una edad que consideramos suficiente. Intentamos que todo parezca lo que no es, que todo sea una especie de nube de algodón azucarada. Lo que olvidamos con frecuencia es que los niños manejan una serie de parámetros al pensar que nunca casan con los nuestros; creemos que, ante un hecho determinado, reaccionarán de la misma forma que nosotros. Eso es, sencillamente, el gran error de los adultos cuando se enfrentan a los pequeños. Olvidamos con rapidez que sólo un niño puede percibir el mundo y cambiar esa percepción con facilidad para crecer, sin llenar la mochila de mierda, de rencor o venganzas inútiles. Les protegemos muy bien de nada, de nuestros problemas y de nuestras miserias, pero de nada que les haga ser más o menos felices. Cundo están listos para incorporarse al laberinto de la mentira, cuando se hacen mayores, nada puede parar un proceso natural contra el que los adultos luchamos sin el más mínimo sentido. El laberinto de la mentira ordena la vida de las personas. Mentiras para proteger a los niños, para proteger a los mayores o para no proteger nada.
Montxo Armendariz suele contar cosas corrientes en sus películas. No le hace falta inventar grandes tramas llenas de violencia, o de ruinas personales, o de catástrofes naturales, para hacer buen cine. Él sabe que la profundidad no se alcanza con lo espectacular, que la superficie es el vehículo más adecuado para llegar a lo profundo. Lo cotidiano se puede convertir en cine de calidad sin recurrir a grandes recursos que terminan por dejar sin relevancia a lo esencial. Es un magnífico director de cine que arriesga en la elección de sus actores y actrices, que escribe sus propios guiones y que imprime un carácter muy especial a todo lo que rueda. Tiene algo que muy pocos saben utilizar con acierto y, sobre todo, con valor: hay más por debajo de lo que se ve que lo que enseña. Algunos directores son tan cicateros con la información que convierten sus películas en acertijos imposibles; algunos se ponen tan extraordinariamente poéticos que todo se reduce a una imagen o un gesto que si pasa por alto convierte la película en otro acertijo imposible. Armendariz mezcla información y expresividad  con maestría. La dosis de una cosa y otra es justa. El resultado es buen cine, historias cotidianas que se elevan hasta convertirse en cosas universales. La planificación de las secuencias en el cine de este director son prodigio de sensatez al narrar.
Secretos del corazón es una película excelente. Todo encaja y funciona con perfección. La dirección de actores arrastra a todos al lugar justo. Andoni Erburu logra defender su papel de una forma insólita para tratarse de un niño, Vicky Peña se cree su papel y disfruta con él (lo que se traduce en una interpretación notable), Charo López (como de costumbre) parece que nació para hacer ese papel, Carmelo López más discreto (su papel tampoco da para más) no deja de estar más que correcto. En fin, todos bien. El vestuario y la peluquería son estupendos. Armendariz siempre se rodea de profesionales que más de uno quisiera al rodar películas carísimas y malísimas. Todo encaja bien en esta película. Todo.
La historia que cuenta Armendariz está salpicada de lo que sucede cada día en una casa cualquiera. No en todas pasa lo mismo, pero tomando de aquí y de allá retrata ese viaje de cualquier niño hacia su juventud. Todo lo que ese niño ve es una caricatura de la realidad. El crío no entiende nada y es incapaz de avanzar. Sólo cuando aparece la verdad el camino se hace recto y claro. Por si alguien aún no ha visto esta película, no entraré en detalles sobre la trama.
Es posible que los guiones de Armendariz no sean los mejores de la historia del cine, pero son los que llevan a poder estructurar una película con una tensión narrativa impecable, los que permiten montajes en los que sobra lo justo porque, en realidad, lo importante reside en un gesto, en una frase que dice más que cien de las otras por su carga expresiva.
Si no han visto la película corran y háganlo. Si ya la vieron, corran y repitan. Y traten de relacionar la función de los escolares con lo que va pasando. Traten de descubrir cada guiño al espectador para que este vaya descubriendo. Disfruten de la película.
© Del Texto: Nirek Sabal


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1 Respuesta en “Secretos del corazón: Dentro del laberinto”

  • Celina. ha escrito:

    Ufff, cierto,… Amigo-Escritor Gabriel.¡¡¡DEMASIADO CIERTO!!!

    ¿Te dije,…me fascina leerte?.
    Gracias. Un besito, Amigo.