Los próximos tres días: El disparate que se veía venir

Cada uno de nosotros sabemos o podemos imaginar dónde están nuestros límites morales, éticos o físicos. Sabemos o imaginamos que están más o menos cerca, más o menos lejos. Podemos llegar a pensar que esos límites están en lugares extraordinarios, pero eso no significa que nos creamos que, realmente, están si otro nos lo dice. Las cosas se convierten en inverosímiles cuando alguien las intenta hacer realidad. Eso es lo que pasa en cine o literatura. Salvo que la historia se encuadre en el género de ciencia ficción (y no tiene porqué parecer creíble) la reglas de lo verosímil son las que son. Tendemos a levantar la ceja cuando nos encontramos ante una historia convencional que traslada las fronteras hasta más allá de lo que cualquiera de nosotros podemos llegar a creer.
Dicho de otra forma, nos creemos lo que nos parece lógico. Y sólo cambiamos esa percepción ante un género determinado o un lenguaje que reconocemos como vehículo útil para traspasar lo convencional.
Paul Haggis parece no saberlo. Agarra una película de Fred Cavayé (Pour elle) rodadá en 2008 y filma un remake sin aportar nada nuevo (nada es nada, salvo tres o cuatro detalles circunstanciales), dejando el disparate servido. A Cavayé ya se le había ido la mano, pero, al menos, utilizaba un código más cercano a lo que podía convertir lo contado en algo medio sensato. Haggis, no. Utiliza el lenguaje convencional para intentar contar un verdadero disparate. ¿Qué tenemos como resultado? Un disparate sin pies ni cabeza. Es verdad que la tensión durante la película es amplia y que la puesta en escena hace llevadera la cosa, pero el espectador va sumando aspectos increíbles con un único objetivo: pasar un rato frente a la pantalla. Nada más. Los diálogos son pésimos. Algunas de las conversaciones que se pueden escuchar llegan a sonrojar. Todo el código gestual y expresivo que Cavayé intentó utilizar para limar aristas narrativas desaparece. De este modo, Haggis opta por mostrar sin dejar nada por debajo de lo que cuenta, arranca de su sitio al espectador sin miramientos. En fin, Haggis dedica su tiempo a contar una historieta que tiene como único interés para el que mira el saber si aquello terminará como cree. Y, efectivamente, así es. Lo previsible en esta película es lo más notable.
Los límites para los personajes parecen no existir. Todo es posible. Incluso lo imposible. John Brennan (Russell Crowe) ve cómo su mujer ingresa en prisión por un asesinato que no cometió (eso dice ella, eso cree él y eso está condenado a saber el espectador desde el principio). Es profesor de literatura, amable, educado y tranquilo. Pero decide sacar a su mujer de la cárcel. Un tal Damon (Liam Nesson) ha escrito un libro sobre fugas y su estancia en distintos centros penitenciarios. Brennan acude a él para enterarse de qué va eso de fugarse y cómo hacerlo. Mientras, Lara Brennan (Elizabeth Banks) espera que todo se aclare sin saber que no hay nada que hacer. A partir de aquí se produce el milagro. No hace falta que les cuente lo que ocurre.
Con un guión lamentable lo que se puede conseguir es una mala película. No negaré que para alguien que quiere pasar dos horas frente a la pantalla para olvidarse de todo, es una buena opción. Pero nada de pensar en lo que se ve. Si lo hace se acabó lo que se daba. Se salva un Russell Crowe empeñado en hacer lo que puede entre tanta tontería. El resto acompaña el desastre con toda la amabilidad que puede. Por cierto, un aviso para los seguidores de Neeson: aparece tres minutos y su papel es más que secundario. La puesta en escena se libra gracias al despliegue de medios que se realiza. Es más cosmética que otra cosa, pero se salva. El resto, normalucho.
No hace falta decir que el asunto que trata Haggis no queda ni perfilado. Casi hay que inventárselo. Profundidad nula.
Si tienen cosas que hacer, mejor las hacen. Y cuando tengan un rato libre intenten ver Los próximos tres días. A ver que pasa. Pero no piensen sobre lo que ven. Sería una pérdida de tiempo y de dinero.
© Del Texto: Nirek Sabal


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