may 4 2011

Piano and String: “Se bueno. Se malo. Exactamente”

Esta es una película hecha de las mismas huellas que fue dejando la propia película; de sutiles referencias al arte y al juego del azar que produce la visión de hechos y situaciones pretendida o no pretendidamente artísticos; de los planos que se rodaron mientras se trataba de rodar otros distintos; de una acumulación de recursos filmados y pendientes de utilizar algún día, sin saber en ningún momento que la película resultaría de los propios recursos, encadenados en el orden personal, caótico y sin disciplina regente más lógico: el de los autores.
Esta es una película dónde más que contarse historias se cuentan ideas. Dónde el drama no se basa en la felicidad o el sufrimiento de los personajes sino en la perspectiva que, sobre el misterio, tienen los autores. El misterio, por esta vez, deja de ser la búsqueda del asesino en serie de turno o los jeroglíficos paranormales de unos extraterrestres tridimensionales para limitarse a ser lo que es: enigma.
Esta película enigmática, alejándose de lo humano de una forma inconsciente, a veces, y muy consciente otras, le da prioridad siempre al verdadero goce artístico subrayando, de forma monumental, los sucesos mínimos de la vida, la cotidianidad habitual. Para ello sólo hizo falta un simple cambio de la perspectiva habitual: cambiar el orden de las prioridades tomando primeros planos de las más insignificantes y dejando fuera de cuadro las, supuestamente, fundamentales y básicas.
Esta perspectiva invertida se manifiesta físicamente en varios momentos de la película cuando se invierte el plano de la fachada del hotel francés, o el plano del cartel de neón: “Be good. Be bad. Just be”.
Para facilitar la visión de esta película, para ayudar a disfrutarla y a filtrar cualquier mención a dramas humanos que no eran la intención de la película, dejo aquí como lectura un fragmento de La deshumanización del arte de José Ortega y Gasset. Se trata de una cuestión de óptica sumamente sencilla:
“Para ver un objeto tenemos que acomodar de una cierta manera nuestro aparato ocular. Si nuestra acomodación ocular es inadecuada, no veremos el objeto o lo veremos mal. Imagínese que estamos mirando un jardín a través del vidrio de una ventana.
Nuestros ojos se acomodarán de suerte que el rayo de la visión penetre el vidrio, sin detenerse en él, y vaya a prenderse en las flores y frondas. Como la meta de la visión es el jardín y hasta él va lanzado el rayo visual, no veremos el vidrio, pasará nuestra mirada a su través, sin percibirlo. Cuanto más puro sea el cristal menos lo veremos. Pero luego, haciendo un esfuerzo, podemos desentendernos del jardín y, retrayendo el rayo ocular, detenerlo en el vidrio. Entonces el jardín desaparece a nuestros ojos y de él sólo vemos unas masas de color confusas que parecen pegadas al cristal. Por tanto, ver el jardín y ver el vidrio de la ventana son dos operaciones incompatibles: la una excluye a la otra y requiere acomodaciones oculares diferentes”.
Una vez acomodados sus aparatos oculares, sólo aclararles que esta película se trata de un proyecto inscrito dentro de los terrenos de la experimentación artística contemporánea.
© Del texto: Sonia Hirsch


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