Código fuente

Es difícil conseguir tanto con tan poca cosa. Esto se le podría decir a Duncan Jones acerca de su película Código fuente. Pero ese tanto no es gran cosa. También se le podría decir. Un experimento. Un bucle temporal que cambia todo. Poco más. Da la sensación que esta película ya está vista mucho antes. Y lo peor de todo es que no es cierto. Se distancia de ideas similares con cierta originalidad, pero no logra ese efecto diferenciador tan necesario cuando se trata de un relato de ciencia ficción.
Ducan Jones trabaja con un par de localizaciones fundamentales durante toda la película. Y son cuatro actores los que soportan el relato. Menos es difícil.
Monta la película de forma muy acertada. Lo repetitivo de la trama podría ser una dificultad y, sin embargo, no es así gracias a ese montaje cuidadoso e inteligente. Pero esto no es suficiente porque el guión va de más a menos y termina convertido en un disparate aunque se le disfrace de futuro posible.
Jeffrey Wright defiende bien un papel menor. Vera Farmiga más o menos lo mismo aunque su papel se eleve al final de la película. Jake Gyllenhall y Michelle Monaghan están bien.

El guión de Ben Ripley es prometedor y desilusionante. Intenta un espectáculo final que no termina de cuajar. Cuenta cómo un militar norteamericano es mantenido con vida cerebral parcial para que pueda ir y volver a un tren virtual que ha sufrido un atentado (dentro de la mente de un hombre muerto, durante sus ocho últimos minutos de vida). La idea es que descubra al terrorista para evitar nuevos ataques. Algo así. De modo que la película, en más del noventa por ciento, suma repeticiones de la misma cosa añadiendo las modificaciones lógicas según aumenta el conocimiento del militar. Eso es lo fundamental puesto que los diálogos son bastante mediocres.
Sí llama la atención la estética de la película que recuerda al cine rodado hace veinte o treinta años. Por ejemplo, el manejo de la saturación de los colores es lo más sorprendente.
En definitiva, una película más en la que se explotan bien los recursos sin resultados contundentes. Se deja ver, que no es poco tal y como está el patio. Una película más en la que se explora el terreno del tiempo como posible dimensión cambiante. Una película normal y corriente. Sólo eso.
© Del Texto: Nirek Sabal


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