Skyline: Abducciones masivas

Hoy me he despertado de mala gana, es martes, Semana Santa (y todo lo que ello implica), está nublado o a punto de llover, tengo que lavar, planchar, cocinar y menos mal que no tengo un gato al que darle de comer (aunque a veces me gustaría, ya saben, por eso de la soledad del solterito de oro). Lo que no es de recibo es que me encuentre una película igual de mala que la anterior que he comentado (Invasión a la Tierra), esta Skyline, que muchos confundirán con una famosa marca de coches. El argumento es prácticamente el mismo, ciudad de Los Angeles (¿qué tendrá de especial esta ciudad? ¿me lo explican?), unas luces azules caen del cielo y empiezan a abducir de forma masiva a los seres humanos, eso pasa la primera noche. Horas después, ya es una invasión en toda regla. Pero esta vez, los bichejos en cuestión absorben y utilizan nuestros cerebros, como si fuéramos pilas alcalinas. La idea en sí podría haber dado mucho más, pero desde el minuto dos ya sabemos qué va a pasar y cómo se va a desarrollar la trama, lo peor de todo es la ausencia de conflicto, de enganchar al espectador con unos buenos personajes, y una excelente historia. Pero es que no la hay, y si la hay, parece más el capítulo piloto de una serie de sci-fi de segunda regional que una pelicula en sí.

Diálogos horrorosos (atención al momento anti-tabaco, lo más de lo más), desarrollo irregular que solo atrae en los momentos donde los extraterrestres arrasan y matan sin compasión (sí, en una pelicula de aliens ya enfatizo más con los del especio exterior que con los humanos, así es la vida), personajes con encefalograma plano (cosa que un servidor no entiende con tanto ET chupador de cerebros, me gustaría saber qué pasaría si se lo extrajeran a Belén Esteban), técnicamente floja, incluso los efectos especiales cantan, y el diseño de los monstruos no es nada nuevo si uno ha visto muchas películas del género o ha jugado a videojuegos. Lo asombroso es el Deus Ex Machina que se marcan al final de la cinta, para mear y no echar gota, una chorrada sacada de la manga para que el espectador no se vaya con mal cuerpo al ver que los aliens vencen y el terrícola está condenado. Si creían los hermanos Strause (los directores) que su película iba a tener éxito como para hacer una secuela y explicar ese final, lo llevan clarísimo (nótese mi ironía).
En definitiva, una hecatombe interestelar de proporciones cósmicas.
En fin, seguiré planchando, esperando vida inteligente…

© Del Texto: Gwynplaine Thor

Imagen de previsualización de YouTube

Comentarios cerrados.