Apolo 13: Viaje a ninguna parte

Apolo 13 trata de ser una película sobre la épica del héroe y se queda en una aventura en la que todo se resuelve con tubos de goma y papel higiénico. Apolo 13 quiere demostrar al mundo entero lo que un norteamericano es capaz de lograr y consigue que nos hagamos preguntas sobre su estupidez, sobre cómo se pueden gastar millones de dólares cuando la cosa va de utilizar basura para que los astronautas regresen a casa, sobre lo superficial que puede llegar a ser la gente de ese país. Apolo 13 intenta ser una película espectacular es cada escena y se queda en un conjunto de secuencias llenas de efectos especiales que ni fu ni fa.
A esta película le pasa lo mismo que a la nave espacial que intentaron llevar hasta la luna. Lograrlo debería ser coser y cantar (lograr una buena película con ese presupuesto, llegar a la luna con ese presupuesto) y el camino se convierte en un enorme problema. En la nave no funciona casi nada. En la película ocurre lo mismo. En la nave van encontrando soluciones chapuceras para regresar. En la película se abusa de una dramatización excesiva buscando en el espectador emociones inexistentes, dejando la narración a un nivel y esos excesos en uno muy distinto; es decir, hacen una verdadera chapuza.
Tom Hanks, Kevin Bacon, Bill Paxton, Gary Sinise y Ed Harris forman el elenco (lo principal de él). Ron Howard fue quien intentó dar forma a todo esto y consiguió contar una catástrofe dentro de otra. Intentó enseñar un drama humano y se quedó en poner a llorar a los personajes para conseguir empatía en el espectador; intentó una cosa grande y le salió un churro enorme. El guión es sensiblero, facilón y superficial. No crean que miento si les digo que no sé si incluyeron una banda sonora en la película. Qué trabajo de Mr. Howars. Qué forma de tirar el dinero.
En definitiva, un desastre absoluto. Puede entretener a los chicos una tarde de domingo. Poco más.
© Del Texto: Nirek Sabal


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