Impresiones en la Alta Mongolia: Dalí, un agente provocador

Un bucólico paisaje se transforma progresivamente en el rostro de Hitler. A partir de aquí, y conducidos por su voz en off, se suceden una serie de imágenes encadenadas que van, desde fotogramas de Un perro andaluz o el Rostro de Mae West, hasta la tranquilidad suprema e inmutable de su taller y el globo aerostático que vuela plácidamente tras la ventana. Entonces nos cuenta como decide, para recompensar a Gala por su resignación y paciencia, enviar a un equipo de exploradores a la Alta Mongolia Occidental (lugar aparecido en los cuadros de Vermeer), a buscar el champiñón blanco alucinógeno que contiene todas las propiedades geológicas de un LSD absoluto.
El mismo Salvador Dalí, nos abre las puertas de su museo, para luego presentarnos, desde un misterioso mapa, su personalísima visión sobre la Alta Mongolia como una civilización alucinógena y extraña dónde se encuentra el verdadero champinclis histratatus domus blancus y que ha mantenido a una civilización totalmente onírica.
Los mapas, las vistas panorámicas, los extraños insectos, la exótica vegetación prehistórica , las cúpulas celestes y apoteósicas, las cápsulas galácticas, y así hasta encontrar el objeto de la expedición: un codiciado champiñón gigante blanco que necesita 6 años de maduración.
Finalmente, termina Dalí mostrándonos su bonita estilográfica del Hotel Saint Régis, que dice ser el objeto sublime que nos provocó las alucinaciones vistas durante toda la película. Luego, baja la estilográfica a la altura de su sexo y vierte en ella unas cuantas gotas de ácido úrico, que, según él, es el agente provocador de esa interpretación nuestra paranoico-crítica durante los 50 minutos de película. Y, es que, las manchas que se formaron en la estilográfica durante los 50 minutos de exposición al ácido úrico son las imágenes que hemos visto y que él nos ha impuesto en el cerebro. Nada más.
Tenía mucha curiosidad por ver esta película que le inspiró a Sistiaga sus cósmicas Impresiones en la alta atmósfera. Ahora, tengo muchas ganas de leer las Impresiones de África de Raymond Roussel que le inspiro a Dalí y a Montes-Baquer sus alucinantes Impresiones en la Alta Mongolia.
© Del Texto: Sonia Hirsch


1 Respuesta en “Impresiones en la Alta Mongolia: Dalí, un agente provocador”