mar 19 2011

El Gran Vázquez: Una historia y un personaje

El Gran Vázquez es una deliciosa película de Óscar Aibar que protagoniza Santiago Segura.
Manuel Vázquez fue uno de los dibujantes de tebeos con más talento del siglo XX. Las Hermanas Gilda, Anacleto o La familia Cebolleta son algunos ejemplos inolvidables para muchos españoles.
Estética de tebeo y tonos sepias en la imagen envuelven una trama muy divertida que deja aparecer, en momentos determinados, la animación para reforzar el punto de vista desde donde se narra y que no es otro que el del propio Vázquez. El personaje se va desarrollando entre situaciones disparatadas que forman parte de una vida llena de miserias, de éxito, de bancarrota, de cárcel, de muchas esposas, de más hijos, de carreras delante de los acreedores y de una rivalidad aplastante entre dibujantes. Santiago Segura cumple con su interpretación y el resto de los actores y actrices ayudan a que podamos ver al personaje principal, especialmente el que interpreta Álex Angulo.
No se trata de una gran película, pero sí se puede decir que el buen rato está asegurado. No vemos grandes alardes técnicos aunque tampoco se echan en falta porque la cosa no lo necesita. Vemos un mundo muy particular construido por un ser humano que nunca quiso convertir su talento en un potro de tortura. Vázquez, igual que su personaje de tebeo, era un moroso, un timador y un vividor. Sabía que era el mejor dibujando y poniéndose el mundo por montera; sabía que el dinero sólo sirve para gastarlo y que el vivo está mientras el muerto ya no se entera de nada. La película es deliciosa por muchas razones. Primero por el homenaje que representa a un artista genial. También lo es por esa acidez en los diálogos que se convierten en una enorme montaña rusa que lleva al espectador de la risa a la carcajada y que no le permite un respiro para fruncir el ceño aunque piense en su propio mundo. Y también porque muchos se ven en el personaje, en lo que quisieran ser aunque muy pocos estuvieran dispuestos a reconocerlo. El mundo a tus pies sin que el dinero o cualquier preocupación estén por encima. Muy tentador. Además, El Gran Vázquez, incluye algún ingrediente que falta en muchas películas: quiere ser cine, quiere hacer pasar un buen rato al espectador con inteligencia en su planteamiento, evita contar absolutamente todo para que los detalles (lo que queda por debajo de lo narrado) aparezca ante los ojos de cada cual.
Una película muy entretenida y que pega el asiento de la ficción. Sin tragedias, sin explosiones, sin grandes alharacas. Con una historia. Con un personaje entrañable.
© Del Texto: Nirek Sabal

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mar 19 2011

The Town. Ciudad de ladrones: El montón que no deja de crecer

Siempre he defendido que el cine ha de ser (entre otras cosas) una forma de entretenimiento. Esto, dicho así, podría entenderse mal. De hecho, se entiende mal por muchos. Por ejemplo, Ben Affleck cree que con muchos disparos, muchas carreras, muchos vehículos destrozados, una pizca de sexo y mucho amor, se consigue que el cine se convierta en ese mecanismo de evasión para cualquiera que se siente frente a una pantalla. Por supuesto, lo que consigue en su película The Town Ciudad de Ladrones es justo lo contrario. Una película aburrida, vacía y extraordinariamente larga desde el minuto tres (más o menos). Y es que no se trata de liar la marimorena en la pantalla a base de mucho mover la cámara de un sitio a otro persiguiendo explosiones y cosas así. La cosa es bien distinta.
El guión de la película es flojísimo. Si alguien intentara subrayar un par de frases con carga expresiva (no mucha, poquita, sólo poquita) se le secaría la tinta de la pluma esperando a encontrar algo razonablemente bien construido o con un mínimo de profundidad. Esto provoca que los personajes dejen de interesar desde el comienzo, que no evolucionen nada. La película es una galería de personajes estereotipados, huecos; que terminan en el mismo lugar en el que comienzan, en ninguna parte. No es suficiente (ni siquiera para entretener) ver a Ben Affleck luciendo tatuajes o a Jon Hamm siendo el agente del FBI de millones de películas. Se salva Jeremy Renner porque es un excelente actor aunque su personaje es otra castaña pilonga.
La cosa va de ladrones que asaltan bancos y de policías que tratan de arrestarles. La cosa va de soy un chico malo porque nací en un mundo hostil, pero conozco a una mujer maravillosa que me hace cambiar. La cosa va de soy una chica normal, pero ante el amor soy capaz de sobrepasar el límite y arrimarme a los malos. La cosa va de lo que ya nos han contado un millón de veces y aburre a las ovejas. Affleck, que es el director de la película y co-guionista, elige narrar lanzando tres o cuatro vehículos por los aires creyendo que eso tapa las enormes carencias de su dirección y de su guión. Y el resultado es aburrido y poco original.
Es una catástrofe para el cine que se desperdicien millones de euros de esta forma. Es una catástrofe que cualquiera escriba lo primero que se le viene a la cabeza y se convierta en una película. Es una catástrofe que se asuma como normal que cualquiera puede hacer dentro del cine lo que le apetezca dependiendo de cómo se llame. Tienes nombre, tienes película.
Yo no perdería el tiempo viendo esto. Hay formas de pasar un buen rato que nada tienen que ver con mirar imágenes en movimiento sin sentido alguno. Todas las cosas que son del montón, cuando hablamos de cine o literatura, sobran. Bastante grande es ya la dichosa pila de mediocridad.
© Del Texto: Nirek Sabal

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