A Mal Gam A: Autorretrato de una masturbación

A Mal Gam A es, más que nada, un intento de hacer cine como quien pinta un retrato y decide prescindir del modelo. El pintor colocaría un espejo ante sí; la cosa se llamaría autorretrato y sería, más o menos, masturbatoria. El cineasta inventa planos fijos, se compra un cable-disparador bien largo, encuadra el vacío y se sumerge en ese espacio visiblemente acotado, disparador-en-mano, confiando en no salirse ni de foco ni de cuadro y en que el dedito no deje de apretar el “ON” mientras dura la autoacción que se ha impuesto y que nadie más va a controlar” (Iván Zulueta).

Cuando volvía en el taxi esta noche, con ese olor a ambientador de burdel característico de todos los taxis y todas las noches, y esas conversaciones radio difusas y en clave de todos los taxis, y, siempre, todas las noches; intenté imaginarme como podría contar mi vida en 33,46 minutos con una súper 8 y sin más equipo de rodaje que mi cámara y yo. Mi autorretrato me pareció inviable si no era en un bonito lienzo caravagista o en un antiguo daguerrotipo de abril o mayo en cualquier ciudad francesa de los años 30.
Pensé en coger mi cámara nada más subir a mi apartamento; en improvisar esta misma noche una película; en grabarme de forma automática. Pensé en lo automático de estas cosas; en recurrir a mi cuaderno de sueños; en el instrumental necesario para hacer esta síntesis de mi vida; en como hacerla comprensible; en qué materia destacar y qué otra suprimir. Pero sobre todo, pensé en cómo. ¿Cómo encontrar la llave capaz de abrir indefinidamente esta caja de doble fondo que yo llamo mi vida?
Mientras el taxímetro subía y el tiempo se agotaba, yo buscaba una amalgama dónde concentrar todos mis años y mi memoria. Pensé, primero, en camuflarla bajo unas cuantas capas de pintura acrílica, pero el secado era demasiado rápido y opté por el látex. Luego, el látex me pareció demasiado grasiento y empalagoso y pensé que quizá podría hacer una combinación de chicle y goma arábiga mucho más aislante e impermeable. Quizá podría usar tuberías y desagûes dónde liquidar tanto arrebato; quizá tener un lavabo cerca; quizá un saxofonista; quizá un diccionario de antónimos; quizá aguas de marzo; quizá una americana afrodisíaca; quizá un paisaje de Jan Brueghel de Velours…
Cuando pagaba los 9 euros al taxista en la esquina, pensé que quizá yo debí apretar el “ON” hace ya rato, comprar un cable-disparador bien largo, inventarme un plano fijo y rodar esta amalgama de humo, medicina y moco de blandi blue que es mi vida. Y todo sin salirme ni de foco ni de cuadro.
© Del Texto: Sonia Hirsch

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2 Respuestas en “A Mal Gam A: Autorretrato de una masturbación”

  • Cristina ha escrito:

    Hola me gustaría saber de donde has sacado el texto para el post ya que estoy haciendo un trabajo sobre Iván Zulueta. Gracias!!

  • admin ha escrito:

    Los textos de este blog son originales en su totalidad y están protegidos por ©