mar 13 2011

A Mal Gam A: Autorretrato de una masturbación

A Mal Gam A es, más que nada, un intento de hacer cine como quien pinta un retrato y decide prescindir del modelo. El pintor colocaría un espejo ante sí; la cosa se llamaría autorretrato y sería, más o menos, masturbatoria. El cineasta inventa planos fijos, se compra un cable-disparador bien largo, encuadra el vacío y se sumerge en ese espacio visiblemente acotado, disparador-en-mano, confiando en no salirse ni de foco ni de cuadro y en que el dedito no deje de apretar el “ON” mientras dura la autoacción que se ha impuesto y que nadie más va a controlar” (Iván Zulueta).

Cuando volvía en el taxi esta noche, con ese olor a ambientador de burdel característico de todos los taxis y todas las noches, y esas conversaciones radio difusas y en clave de todos los taxis, y, siempre, todas las noches; intenté imaginarme como podría contar mi vida en 33,46 minutos con una súper 8 y sin más equipo de rodaje que mi cámara y yo. Mi autorretrato me pareció inviable si no era en un bonito lienzo caravagista o en un antiguo daguerrotipo de abril o mayo en cualquier ciudad francesa de los años 30.
Pensé en coger mi cámara nada más subir a mi apartamento; en improvisar esta misma noche una película; en grabarme de forma automática. Pensé en lo automático de estas cosas; en recurrir a mi cuaderno de sueños; en el instrumental necesario para hacer esta síntesis de mi vida; en como hacerla comprensible; en qué materia destacar y qué otra suprimir. Pero sobre todo, pensé en cómo. ¿Cómo encontrar la llave capaz de abrir indefinidamente esta caja de doble fondo que yo llamo mi vida?
Mientras el taxímetro subía y el tiempo se agotaba, yo buscaba una amalgama dónde concentrar todos mis años y mi memoria. Pensé, primero, en camuflarla bajo unas cuantas capas de pintura acrílica, pero el secado era demasiado rápido y opté por el látex. Luego, el látex me pareció demasiado grasiento y empalagoso y pensé que quizá podría hacer una combinación de chicle y goma arábiga mucho más aislante e impermeable. Quizá podría usar tuberías y desagûes dónde liquidar tanto arrebato; quizá tener un lavabo cerca; quizá un saxofonista; quizá un diccionario de antónimos; quizá aguas de marzo; quizá una americana afrodisíaca; quizá un paisaje de Jan Brueghel de Velours…
Cuando pagaba los 9 euros al taxista en la esquina, pensé que quizá yo debí apretar el “ON” hace ya rato, comprar un cable-disparador bien largo, inventarme un plano fijo y rodar esta amalgama de humo, medicina y moco de blandi blue que es mi vida. Y todo sin salirme ni de foco ni de cuadro.
© Del Texto: Sonia Hirsch

Imagen de previsualización de YouTube


mar 13 2011

A Serbian Film: De polémicas va hoy

Si hablo hoy de este film, es por el mero hecho de cómo el sensacionalismo hace estragos en nuestro país, de cómo la clase política llega a ser tan estúpida, de la hipocresía actual, y de cómo una persona completamente inocente es juzgada por el absurdo de exhibir una película que ni es suya, ni la ha producido, ni nada de nada. Vivimos en un país de pandereta. Bienvenidos a la censura new age (como dice mi buen amigo Jesús Mesas).
Os pongo en antecedentes:
A serbian film es una película que se exhibió en el festival de Sitges hace ya un tiempo (y todos sabemos qué temática impera en ese magnífico festival, al que algún día iré si me llega el dinero). El problema es la polvareda que se ha levantado, la propaganda barata de la que se han hecho eco los medios más sensacionalistas para explotar ciertas escenas demasiado controvertidas de la cinta, y más, en estos tiempos de lo políticamente correcto que, para ser sinceros, a mí ya, con tanta tontería edulcorada, me está produciendo sarpullidos; así como la mala sensación de una completa falta de criterio y de conocimientos cinematográficos en el público y en los medios de comunicación (y hablo de historia del cine), y aún más, desconocimiento de esos subgéneros dentro del terror (gore, slasher, etc, etc). Lo nefasto, es que la Fiscalía de Barcelona denunció e imputó a Ángel Sala, director del prestigioso festival, por permitir la proyección de esta obra, ya que contiene escenas como la violación de un menor o un recién nacido. A bote pronto, suena duro. Duro por las escenas. Pero SON FICTICIAS, señor fiscal (y sí, ustedes que me leen, no se pongan en plan alarmistas y de buenos samaritanos porque es lo que me faltaba). No se puede decir ni más alto ni más claro. Y para más inri, no se muestra nada explícito, y no es que defienda la película, pero creo que cuando las cosas son sacadas de contexto, se tiende a la demagogia barata, al tono panfletario más banal. Voy a poner un ejemplo chusquero: es como si yo veo Muerte en Venecia de Visconti (o me leo la obra de Thomas Mann) y veo un viejales decrépito persiguiendo a un niño de cabellos dorados y me quedo con esa movida, sin entrar a profundizar ni en el porqué, ni cómo, ni qué quiere decir el autor con ello. Pero te denuncio porque creo que haces apología de la pedofilia, por mis santos cojones.

De hecho he visto las famosas escenas de A serbian film, y no se ve nada de nada de nada. Es más, toda la película me parece un chiste mal contado. Obvia e inmediatamente, los medios se han echado las manos a la cabeza, han escupido contra todo y todos, han querido tomar de cabeza de turco al pobre Ángel Sala y han realizado una campaña de difamación contra todo eso malo (porque ni ellos mismos saben porqué protestan) que no defienden ni entra en sus planes de negocio, pero luego tenemos que tragarnos a todas horas a la Esteban y demás payasos de circo en Sálvame, ver cómo unos zorrones compiten por un macho ¿alfa? sin cerebro alguno en Mujeres, hombres y viceversa, o como en las tertulias de Cuatro se hace alarde una censura con cara de sonrisa, tragarnos ocho mil resúmenes de fútbol (¿existe otro deporte?) o cómo una campaña de Durex que ninguno ha visto da una visión más que vergonzosa de la mujer (una en la que viene decir que todas son unas chupamiembros, hasta yo mismo tengo que autocensurarme) y aquí nadie se ha alterado, un reflejo de los tiempos que vivimos y de este gobierno ¿socialista? Juas. Esperad que me ría un poco. Si, estoy un poco agresivo, y ¿quién no? Es decir, siempre ha habido cineastas y artistas que han querido provocar con ideas, imágenes, hechos. Pero de lo que hablamos aquí hoy es de algo completamente ficticio, como toda esta gente que he mencionado con ganas de provocar y llamar la atención, no es algo real, y señores, muchos no lo queréis ver, pero esto está marcando un camino a seguir y es que muchas productoras se pensarán en lanzar sus productos por estos lares, debido a que nuestro gobierno progresista, cada día menos democrático y aún menos social, está poniendo todo tipo de trabas a productos de índole violenta o de terror, ya vimos cómo la cagaron con Saw VI que para colmo era la más suave de toda la saga. País de pandereta, masas sin cerebro, censura new age (voy de guay, pero te recorto aquí porque me sale de la entrepierna por no decir otra cosa). Bonito panorama.

Hablando ya de la película, la historia va de un actor porno retirado, ahora padre de familia que vive sus días en paz y armonía, echando de menos su época más salvaje y sexual. En esto que llegan unos tíos, y un snob como director y le proponen un nuevo film enmascarado como porno-arte o algo así, esta gente son una mafia en toda regla y unos salvajes que van a hacer que nuestro protagonista desate sus instintos más primarios y acabe rematadamente mal, una caída a los infiernos en toda regla. Eso, a modo resumido, porque la obra es infumable desde el principio hasta el final: soporífera, aburrida, mal dirigida, mal interpretada, con poco gusto, planos horrorosos, fotografía y música igual de penosa. Vamos, esa es mi crítica. Esperaba mucho más dado el pifostio que se ha montado alrededor de ella, pero no ha sido así. Obviamente quien no esté acostumbrado a ver una peli con cierta ultraviolencia lo verá como lo más horripilante y macabro de este universo, pero en mi opinión, es que no ha visto una absoluta mierda. Aunque en sí, creo que la metáfora es obvia, el cine es un putiferio que juega a lo macabro revestido con una amable sonrisa que cuando menos te lo esperas, destroza vidas (¿Alguien recuerda jóvenes actores y actrices que parece que se los tragó un agujero negro? ¿Hannah Montana, donde estás? ) Nótese el sarcasmo de todo el asunto.
Desde aquí, y como otros muchos profesionales del medio, mi más sincero apoyo a Ángel Sala, una persona con la que se han cebado a base de bien y que no se merece el trato que se le ha dado, y que no tiene culpa de nada. Y otra cosa, no olvidemos que este film ha sido proyectado en otros festivales, y ha pasado sin pena ni gloria. Lo dicho, aquí hacemos de un grano de arena una bola de nieve.
Sin más, como solía decir Edward S. Murrow, buenas noches y buena suerte.
© Del Texto: Gwynplaine Thor

Imagen de previsualización de YouTube
Imagen de previsualización de YouTube