Gioconda film: La tierra, 1.999

Posiblemente sea este el cortometraje más corto, sutil y bonito que haya visto nunca. Quizá porque huyo de grandes espectáculos, demasiado obvios y elementales, y, también, seguramente, por la dificultad de localizarlo, comprenderlo, estudiarlo… Ni la documentación de este tipo de películas es fácil, ni mucho menos lo es su visionado, una tarea que a mí me está resultando extraordinaria.
Gioconda film tiene una duración exacta de 50 segundos y fue dirigida por Antoni Pinent en 1.999. La imagen y sonido estuvo a cargo de Leonardo da Vinci y fue interpretada por una encantadora actriz principal, Monna Lisa.
El procedimiento técnico es el siguiente: La imagen del cuadro, en sus medidas originales, se dispone sobre la película sensible de 35mm ocupando toda su superficie incluso en la zona cercana a las perforaciones, con lo que la pista de sonido es la provocada por la imagen misma. Se trabaja con el tamaño real del cuadro de 72×53 cm. para ser impresionado por el soporte de película de 35mm. Las tiras ejecutan el trabajo de arriba abajo y de izquierda a derecha, proyectadas a 24 fotogramas por segundo y con sonido óptico (Ana Isabel Aréjula).
Este es un precioso procedimiento pictocinematográfico que otorga a la pintura de un tiempo objetivo de visionado, en este caso de 50 segundos, y que nos limita a ver el cuadro descompuesto en pedazos aumentados y repartidos en 14 tiras de película, sin privarnos de la textura y belleza original del lienzo gracias a la cuidada fotografía de Xavier Goñi.
Esta película no sólo se limita a la proyección en sala oscura sino que también se presenta en caja de luz como obra objetual, y se conserva una copia de ella en 35mm en el Anthology Film Archives de Nueva York.
Gioconda film trata de la obra de arte en sí, de su alma, su sonido, su memoria, y los escasos segundos que nos bastan para comprenderla.
Como créditos finales: “intérprete Monna Lisa”, “imagen y sonido Leonardo da Vinci”, “director de fotografía Xavier Goñi” y “La tierra, 1.999”.
© Del Texto: Sonia Hirsch


Comentarios cerrados.