Photomatons: Un enjambre de avispas

Photomatons es una reflexión en blanco y negro y súper 8 sobre los habitantes de la ciudad, la identidad del individuo y la masa despersonalizada y anónima contada mediante tiras fotográficas de fotos de carnet.
El montaje de ritmo violento y agresivo junto al inquietante sonido de enjambre de avispas y los miles de rostros alineados y siniestros transmite una angustia y turbación intencionada de lo más caótica con el único respiro de alguna imagen subliminal del entorno urbano y algún fotograma con las palabras pasaporte, identidad, escolar y 20 de noviembre.
De Photomatons existen varias versiones, una de ellas integrada en el largometraje En la ciudad…, en el que Bonet contó para su realización con 100 artistas de diferentes ámbitos, improvisándose el montaje según el orden de llegada del material de cada uno de ellos. Posteriormente, se realizó otro nuevo montaje dónde se incluían sugerencias de los propios espectadores de esa primera proyección. Entre todas las proyecciones, recalco la genial idea de hacerlo en la misma calle sobre la fachada de un edificio. Hablo de 1.976, claro.
Esta reflexión de Eugeni Bonet muestra la masa humana indiferenciada, caótica y sin arquitectura anatómica alguna de Ortega y Gasset en La rebelión de las masas que divide a la humanidad en dos tipos de hombre: el hombre-masa y el hombre selecto, y declara como falsa cualquier igualdad entre los dos grupos.
Pienso que la falta de identidad y la masificación es tan necesaria para la humanidad como lo es el cine comercial y de masas para que existan las vanguardias cinematográficas. Sin una mayoría ordinaria no existirían minorías selectas y sin cine comercial no habría apartado posible dónde clasificar cine de vanguardia alguno.
Gracias a la existencia de estos dos grupos antagónicos, disfruto yo esta noche de este bonito enjambre de avispas.
© Del Texto: Sonia Hirsch


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