Encontrarás al hombre de tus sueños: Tarde o temprano

Siempre se me ha tachado de ser demasiado realista y racional, pero con el paso del tiempo y con películas como la última de Woody Allen, he llegado a la conclusión de que vivir con ilusiones, y en ocasiones, creerlas, puede aliviar el sufrimiento de la vida. Y además, es gratis. Otra cosa es que me aplique el cuento, porque, será por impaciencia, también he llegado a la conclusión de que, tarde o temprano y por regla general, no llegamos ni a rozarlas. Por tanto, estamos como al principio.
Igual que después de ver Encontrarás al hombre de tus sueños. No siempre los grandes maestros del cine hacen obras maestras. Y menos cuando su filmografía alcanza casi la media centena. Hay que darles un voto de confianza cuando alguno de sus nuevos títulos no nos sorprenden como lo hicieron los precedentes, siempre y cuando, eso sí, no rayen en la mediocridad y nos hayamos sentido cómodos y entretenidos con la película y nos haya hecho pensar mínimamente. Así es Encontrarás al hombre de tus sueños, un enredo de amor, sexo, traiciones, ilusiones y el característico toque de humor de Woody Allen, en el que se entrelazan las historias de Helena, asidua a la bebida y fiel creyente en su adivina Cristal; Alfie, quien se divorcia de ella en un ataque de necesidad por conservar su juventud y que más tarde se compromete con una simpática prostituta llamada Charmaine; Sally, hija de Helena y Alfie, quien se plantea una relación con su nuevo jefe al ver que su matrimonio no marcha muy bien, y Roy, marido de Sally, escritor de un solo libro de éxito, que se vuelve loco por Dia, la vecina de la ventana de enfrente.
Caras conocidas como Naomi Watts (Sally), Anthony Hopkins (Alfie) y Antonio Banderas (Greg, jefe de Sally) forman parte del reparto: personajes bien perfilados, cada uno con su particular ilusión que en ningún caso depende directamente de ellos y puede acabar convirtiéndose en frustración, pero que, de cualquier manera, durante hora y media nos ayudan a creer que todo aquello que se nos pase por la cabeza sembrando una ilusión puede ser posible (aunque no llegue a realizarse): ser madre, encontrar un nuevo amor, mantenerse joven aun en los 60, convertirse en un autor de éxito…  Pero no sin que intervenga la verdadera naturaleza del ser humano. De lo contrario no sería una historia de Woody Allen. La expresión de las emociones, de los sentimientos, en forma de acciones que pueden repercutir en los demás, aparte de en uno mismo, de herir, de causar decepciones…, es la característica de las historias cruzadas de este consolidado director. En esta ocasión, no se observa una homogeneidad en el desarrollo de las historias ya que la de Alfie, a la que no se dedica tanta pantalla como al resto, se descuelga un tanto de las demás, pareciendo incluso forzada, en algunos momentos, por ser la única que aporta el toque de humor. Por su parte, Helena, Sally y Roy, interactúan siguiendo un hilo lógico y natural, sin que falte ese entorno bohemio que tanto le gusta a Allen: literatura, arte, ópera y lo místico de la reencarnación y el más allá. En definitiva, una película agradable, sin mucha chicha teniendo en cuenta quién se halla detrás, que nos da algo de esperanza para nuestros sueños futuros poniéndonos a la vez los pies en la tierra.
© Del Texto: Coletas

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