La Red Social – (No) Sin Mis Amigos

Después de empezar más de una vez a ver esta película, y tener que dejarla al cabo de un rato por motivos ajenos a la misma, he conseguido, por fin, terminar de ver la historia de facebook en la gran pantalla. Facebook: la herramienta social que ha revolucionado la red, cambiado la concepción de las relaciones entre seres humanos, convertido a su creador en multimillonario (gracias a nosotros) y a nosotros en adictos. Supongo que era algo inevitable que tarde o temprano se diera una situación así, una vez comenzado el boom tecnológico; y no está mal trasladarla a la gran pantalla pero, algo tan concreto como facebook… ¿Va a contarnos algo nuevo?
Los elogios de la crítica sumados al éxito del producto en sí siembran la esperanza de encontrar, por fin, una buena película con una trama sin florituras, sin argumentos retorcidos ni adivinanzas, apta para todos los públicos, de todas edades y clases sociales, con el valor añadido del morbo por saber cómo un quasi veinteañero puede llegar a convertirse en el joven más rico del mundo gracias a una creación fortuita. El dinero y el glamour de Harvard, junto a la cara “bonita” de Justin Timberlake (quien no aparece muy favorecido y cuyo papel de intelectual no se cree nadie, aunque sí el de fiestero) son los únicos adornos que David Fincher incorpora a esta historia que, en lo que al guión se refiere, no ha debido de darle muchos quebraderos de cabeza. Quizá por eso, para hacer algo más original, decide trabajar con la común y explotada técnica del retroceso narrativo, una herramienta que ha conseguido manejar adecuadamente para rescatar esta creación de lo que en definitiva no deja de ser un cóctel con ingredientes puramente americanos.
El modo en que se agita tal vez sea lo que la haga destacar. Una banda sonora interesante en las escenas apropiadas, un buen personaje secundario (Andrew Garfield como Eduardo), que parece que no pinta nada, pero al final hasta te hace echarte unas risas, y un muy bien perfilado protagonista (Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg), capaz de arrancar algo de sentimiento al espectador, ya sea simpatía, compasión, pena o incluso absoluto rechazo. El sabor de boca final es paradójico, tanto como el mensaje en sí. Tras dos horas de película, en las cuáles consulté facebook al menos un par de veces, me pregunto por qué ha sido tan aclamada. Y luego sonrío cuando me doy cuenta de que el creador de la red social más importante del mundo se ha quedado sin amigos. Si hubiera durado media hora menos, quizás la habría saboreado mejor.
© Del Texto: Coletas


Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.