feb 14 2011

Closer: Amor camino de la extinción

Closer me parece un verdadero terror emocional para todos los que hemos vivido relaciones sentimentales con cierta profundidad. De esas que nos muerden y nos punzan, de las que no nos sentimos a salvo nunca y que nos han cegado de euforia, sexo, frenesí…
El intercambio de pareja entre cuatro extraños personajes, las conversaciones obscenas de chat entre un médico morboso en urgencias y un escritor frustrado de necrológicas, la mezcla exquisita entre Damien Rice y Bebel Gilberto, las discusiones hirientes, a cada cuál más grosera, el autoengaño, las miradas obscenas, la cantidad de elipsis narrativas, de diálogo, los sketches de bofetadas, gritos, llantos, mentiras, forman un excitante documento sobre la complejidad de las relaciones contemporáneas dónde los comienzos son tan intensos que el proceso de enamoramiento se convierte en una adicción autodestructiva y peligrosa.
Esta película trata sobre todas aquellas personas adictas al amor destructivo e inestable, al sufrimiento que proporciona una relación basada en altibajos sin un minuto de tregua y equilibrio.
Es la aniquilación del mito romántico del amor eterno, dónde los personajes se enamoran y desenamoran a capricho, dónde nunca se manifiesta el amor que dicen tenerse, dónde el sexo cobra más protagonismo que nada de la forma más frívola y, dónde, por una vez, el amor puede más que el miedo.
Por suerte o por desgracia, suele pasar, que, cuando se llega al límite y se agota la dinamita, cesan los fuegos artificiales y este amor se extingue sin otras bases que lo alimenten.
Closer es el regalo de navidad que me hizo una persona a la que le pareció ésta una película escrita por mí. No supe si tenía que tomármelo como un halago.
© Del Texto: Sonia Hirsch

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