Pesadilla antes de Navidad: Encontrar el sentido de todo esto

Ando de limpieza estos días y, entre las muchas cosas que he encontrado y suponía perdidas y olvidadas, ha aparecido una copia de la película Pesadilla antes de Navidad. Una cinta de animación. Llegó a mis manos a través de un fanático de este tipo de cine y me la entregó, en su día, como si fuera una joya, una verdadera película de culto. Debo decir que en aquel momento era difícil encontrar una copia en DVD y que había removido Roma con Santiago para encontrarla. Un regalo de esos de amigo invisible que he conservado porque quien me lo regaló pretendía convencerme que la Navidad tiene su aquel.
Ayer, antes de decidir que hacer con ella, la volvía a poner en el reproductor de DVD y hasta le he encontrado mucha más gracia que la primera vez que la vi y eso que, sinceramente, ni los musicales, ni el rollo gótico me van. Pero esta cinta tiene algo que la distingue de otras películas de animación. No me preguntes lo que es porque no se lo sabría decir.
Pesadilla antes de navidad es una película prototipo de las de Tim Burton (la idea original fue de este director), dirigida en 1993 por Henry Selick. Película de corta duración, apenas poco más de una hora que, aunque no se lo crean les va a transportar de nuevo al mundo de los niños y sus miedos. No tengo yo muy claro que este tipo de películas que parecen hechas para los niños sean realmente para ellos. No por los monstruos, ni las sombras, ni nada de todo ello, sino porque en el fondo, sin dejar de ser de una sensibilidad pasmosa, tienen bastante más miga que la que parece.
En la ciudad de Halloween viven todos los monstruos que pueblan los sueños y pesadillas de los niños. Jack Skellington es el Señor de Halloween, un esqueleto elegante, encargado de preparar las fiestas más terroríficas del mundo, pero que para su pueblo (hombres lobos, momias, fantasmas, brujas, etc.) son las más alegres y divertidas. Pero Jack, pese a ser el más admirado de Halloween siente un profundo vacío interior. Marcha de la fiesta y va vagando por el bosques mientras va pensando en su insatisfacción por hacer siempre lo mismo y empiezan a aparecer sus miedos. No está contento, necesita encontrar cosas nuevas. En este deambular por el bosque, llegará hasta los árboles que le dan entrada a un nuevo mundo, la Navidad. Entra en aquel mundo que, en contraste con el suyo es luminoso, lleno de color. Jack cree haber encontrado lo que busca.
Mientras Sally una muñeca llena de costurones, sigue en el mundo de Halloween, bajo el dominio de su creador el Dr. Flinkenstein. Quisiera poder marcharse del lado del doctor y hacer su vida pero ella no es como Jack, es mucho más quieta, melancólica.
Cuando Jack vuelve entusiasmado de Navidad, intenta explicarles a todo el mundo que es eso y su propósito de mejorarla. Sin embargo, Jack, sin darse cuenta, sólo consigue transmitir detalles mundanos de regalos, etc.; sin conseguir hacerles llegar los sentimientos que le provocó Navidad. Nadie entiende nada porque todos lo ven todo desde el prisma de Halloween. Sólo cuando les habla de Santos Clavos (Santa Claus) consigue arrancarles cierto interés, cuando les dice que es el Rey de Navidad, lo mismo que el Rey de Halloween.
Jack quiere saber lo que es la navidad, comprenderla y se esfuerza para ello, buscando incluso fórmulas matemáticas, lo que le produce enorme insatisfacción pues no llega a coseguir ningún resultado. Disecciona los regalos de navidad (disecciona un osito), observa todos los objetos de navidad por el microscopio, intenta hacer un copo de nieve gigante.
Mientras Jack anda con sus estudios, Sally intenta fugarse de nuevo saltando por la ventana (no hay problema, es de trapo, cae al suelo se destroza y ella misma se recompone cosiendo). Sally correra hacia Jack que sigue obsesionado con la Navidad y ella, viendo el erróneo camino de su amado, intentará evitar que camine hacia el desastre cuando intenta suplantar, tras secuetrarlo, al propio Santos Clavos, fundiendo en una sola la noche de Halloween y la de Navidad. No va a ser bien recibido y, será entonces cuando se dará cuenta de la estupidez de abandonar su propia personalidad por transformarse en quien no es. A partir de ahí, intentará liberar a Santa de los verdaderos malos de Halloween. Finalmente, tras el rescate, algo maravilloso va a ocurrir, pero eso…, no se lo voy a contar.
La película, toda ella de una estética absolutamente gótica, es muy entretenida y la banda sonora, compuesta de diez canciones expresamente escritas por Danny Elfman, es estupenda y ajustada a cada uno de los personajes que la interpreta dentro de la filmación.
Debo decir que ayer noche, mientras veía esta película, a oscuras y en la pantalla del portátil, me pareció que los personajes terroríficos de la película, me hacían un guiño, se habían convertido en bellos y estupendos. No tenía intención de escribir nada en relación a ella, pero ahora pienso que, aunque pueda parecer una gilipollez y mi texto no consiga que les entren ganas de ver esta película, creo que debía hacerlo. Tal vez por Jack, o por Sally o por mí misma. Alguien debía colgar, en este blog de cine, esta pequeña obra de arte del cine de animación y esa sólo podía ser yo, alguien a quien en Navidad le da por cantar boleros y poner margaritas en su casa.
PD.: He decidido quedármela, la iba a regalar, pero creo que no. Hoy ya le he encontrado el sentido. Véanla, con sus hijos, estamos en Navidad, y no se queden en lo anecdótico, buceen un poquito. Feliz Navidad.
© Del Texto: Anita Noire


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