Megamind: Animados para nadie

Cuando alguien entra en una sala de proyección para ver una película de animación; acompañado por dos niños; cargado de palomitas y refrescos; gafas para poder ver la película en 3D y la sonrisa dibujada de antemano; espera que la hora y media siguiente se llene de risas y diversión. Cuando alguien sale de la sala de proyección sabiendo que las sonrisas han sido pocas (las de los adultos porque la de los niños no han hecho acto de presencia); acompañado por los críos con cara de poker y ganas de volver a casa; espera que alguien se plantee qué es lo que está sucediendo con las grandes producciones de animación (salvo la tercera parte de Toy Story me han aburrido todas las estrenadas este año).
Está muy bien que se inserten gags para que los adultos  (acompañantes seguros de los pequeños) se diviertan, pero el cine para niños no puede convertirse en cine de animación para mayores a los que acompañan un batallón de enanos devoradores de palomitas. La vocación de este tipo de cine debería ser la que siempre fue. Aunque los padres paguen la entrada.
Megamind cuenta la historia del bien contra el mal (disfrazado de superhéroe y de villano); cuenta la historia del bien que se camufla con el propio mal para que alguien se fije en él; cuenta una historia más de mayores que de niños chicos.
La versión en 3D no está conseguida del todo. Sí técnicamente, no argumentalmente. Algunas escenas hubieran lucido mucho mejor con un 3D más espectacular. No parece que sea más atractiva esta versión por esta razón. Efectos muy justitos.

Y los personajes no crean que pasarán a la historia del cine por sus cualidades o por los valores que representan entre frases ramplonas y superficiales en exceso para un adulto y algo cargadas para un crío. Tuve la sensación, desde el principio, de escuchar frases muy parecidas a otras de otras películas, de estar frente a un refrito que reducía a la nada el todo que fue.
Los niños no se rieron. Los mayores sonreímos (tal por hacer rentable el precio de las entradas y las palomitas; luego dicen que la gente no acude a las salas de cine cuando lo han convertido en un artículo de lujo). Y creo yo que nadie salió satisfecho. Megamind habla del arrepentimiento (entre los seis millones de temas que forman este batiburrillo). Era  premonitorio. Todos nos preguntábamos qué hacíamos allí. Arrepentidos y con sed después de tanta palomita salada.
© Del Texto: Nirek Sabal

Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.