Factotum: Las vidas desperdiciadas

Charles Bukowsky, escritor de la generación beat, el año 1945, escribió su novela Factotum. En el año 2005, Bent Hamer, cineasta de origen noruego, escribió, dirigió y produjo la película basada en la novela de Bukowsky, y le mantuvo el título, FACTOTUM.
Hank Chinaski (Matt Dillon) es escritor, (en realidad es el propio Charles Bukowsky, su alter-ego). Su vida es la literatura, malvive con cualquier trabajo que se le presente y le permita observar el mundo que le proporcione las historias, las imágenes que plasma en sus poemas y relatos. No le importan los trabajos que va consiguiendo para sobrevivir de cualquier manera. Escribe incansablemente y envía todos sus escritos a las distintas revistas literarias que sistemáticamente rechazan sus trabajos. Su vida es una perfecta confusión de alcohol, apuestas y sexo. La relación con las dos mujeres a las que ama Jan (Lily Taylor) y Laura (Marisa Tomei) es tortuosa a más no poder. Para Chinaski la vida no vale nada si uno no está dispuesto a jugárselo todo hasta el final para llegar a lo que quiere. Una vida turbulenta en la que Jan, la mujer a la que ama, acabará abandonándolo por otro hombre. En medio de la crisis, cuando parece que todo se hunde, recibe la llamada de una prestigiosa revista literaria.
Es cierto que la película se parece poco a la novela que escribió Bukowsky, pero desde luego el director ha conseguido transmitir el mismo ambiente sórdido que nos llega con la novela y la filosofía del autor que entendía que el mundo apesta, pero que no queda otra que sobreponerse una y otra vez a la constante adversidad de una sociedad podrida. La propia película consigue transmitir la autentica pasión del escritor por la literatura y su anclaje a aquello en lo que creía, pese a que nadie y nada reconociera su trabajo. Algo nada extraño en este mundo. La transmisión del dolor en forma pura que Bukowsky nos lo transmite con una pluma afilada y Hamer con una acertadísima elección de actores y un guión perfectamente tramado para conseguir mostrarnos quien fue este escritor que, con el tiempo, se ha convertido en un icono.
Una reflexión sobre cómo desperdiciamos nuestra vida con cosas de lo más intrascendentes, en aquello que nada nos importa, relegando al espacio de lo onírico lo que en realidad nos llena. Vivimos como borregos ante las servidumbres de una sociedad que no nos tiene en cuenta, pero que hemos creado con esfuerzo y que alimentamos a base de convertirnos en caricaturas de nosotros mismos.
Una excelente película. La interpretación de Matt Dillon, aquella promesa del cine, despunta como un actor con una actuación brillante en su personaje, al igual que Lily Taylor. Ambos están perfectos. Su elección fue desde luego todo un acierto. La fotografía superior y no se pierdan la banda sonora de Kristin Asbjornsen.
Abandónense a la película, sentirán que el mundo es una mierda, una gran estafa, pero es que en definitiva, eso es lo que es, por mucho que de vez en cuando lo tiñamos de rosa y le pintemos una sonrisa Profident.
© Del Texto: Anita Noire


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