Atrapa a un ladrón: Alfred Hitchcock brillante aunque no genial

Hace un día gris, frio, desapacible y lo que menos apetece es salir a la calle. Si miro a la ventana, el tiempo deprime así que, corro las cortinas, y me traslado a la Riviera Francesa, aunque sea mirando una pantalla plana. Para el viaje, una cinta de Alfred Hitchcock. Atrapa a un ladrón.
Durante el verano de 1954, en la Riviera francesa, se dan una serie de robos en los hoteles de lujo y mansiones de la zona. Los principales sospechosos: John Robie (Gary Grant) un ladrón de guante blanco, apodado “El gato”, retirado y afincado en la Costa Azul, es el principal sospechoso junto a Frances Stevens (Grace Kelly), una joven americana, hija de una viuda multimillonaria, Jessi Stevens (Jessi Rossie Landis). Frances es, además de millonaria, voluble, enamoradiza y terriblemente apasionada. John es refinado, meticuloso y calculador. Robie está dispuesto a desenmascarar al autor de los robos y para ello contará con la ayuda de Frances.
Hay películas que desprenden elegancia en la forma, en su contenido, en su estética, en el todo, aunque su trama sea de lo más corriente. Eso es precisamente lo que le ocurre a Atrapa a un ladrón. Puede que no sea una de las mejores películas de Alfred Hitchcock, pero es una estupenda combinación de suspense, misterio, romance y comedia, todo ello sin olvidar la constante carga sensual que esta cinta encierra. Dicen que durante el rodaje la química entre Grant y Kelly fue más alla de lo que se rodaba, pero es que no me extraña, ¿Quién hubiera podía resistirse a Grant? No creo que ni la rubia de hielo (Kelly) pudiera hacerlo ni, si tenemos que hacer caso a los mentideros de la época, lo hiciera. Sin embargo, fue durante el rodaje de esta película cuando conoció Grace Kelly a Rainiero de Mónaco y perdimos a una de las actrices más glamourosas del cine.
Se la considera una obra menor dentro del cine de Hitchcock porque los personajes carecen de profundidad psicológica y el argumento, contrariamente a lo que ocurreen otras películas del cineasta, es excesivamente sencillo. Sin embargo, no termino de entender la fijación de algunos en calificar de malo o mediocre lo que no roza la genialidad. Esta película ni es un relumbrón cinematográfico, ni tampoco es,como algunos la han calificado, una obrita de tres al cuarto.
Si entre las finalidades del cine está divertirnos, entretenernos; no debemos olvidar que esta película lo hace. Nos tiene pendientes de lo que ocurre en la pantalla y de lo que nos cuenta, a la misma vez que nos permite disfrutar de unas magnificas localizaciones de la Costa Azul, incluidas las famosas curvas en las que años más tarde, como un mala casualidad de la vida, Grace Kelly perdería la vida.
Una buena película, pese a las críticas. Estoy segura de que si en lugar de firmarla Afred Hitchcock la hubiera firmado cualquier otro director, la consideraríamos una de las grandes películas de los años 50. Pero, solemos ser feroces con los genios cuando ponen la genialidad a descansar. Sin embargo, no debemos olvidar que es una buena cinta, que nos permite pasar un rato más que agradable aunque sea sencilla y previsible. A buen seguro, cuando lleguen al final de la cinta, quedarán con un buen sabor de boca.
© Del Texto: Anita Noire

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