Scott Pilgrim Vs. The World: La historia de mi vida

Recuerdo que cuando tenía 3 o 4 años ya jugaba con videojuegos, así que pasé gran parte de mi infancia pegado a una pequeña televisión; era finales de los 80-principios de los 90 cuando empezó toda una sub-cultura que a día de hoy es una industria superior al cine. Aquellos juegos de diversos colores de la época de los 8 y 16 bits con los que me divertía y me evadía de una asquerosa realidad, en los que la historia realmente daba igual, solo importaba resolver puzzles, castigar a tus enemigos a base de puñetazos y combos, conseguir el máximo de vidas por si morimos, correr como un loco, saltar entre plataformas móviles, recolectar aros o monedas; no iban más que en una sola dirección, siempre hacia delante, sorteando cada obstáculo como si te fuera la vida en ello. Porque la vida misma es eso, un jodido camino en una dirección con muchísimos obstáculos y enemigos a nuestro paso, un viaje en el que dudaremos, caeremos, creeremos haber muerto y un largo etc. Y solo depende de uno mismo el seguir adelante cual torre inamovible hasta el final. De eso (y de más) va esta película.
Scott es un chico que vive con su mejor amigo, Wallace; tiene un grupo de música rock tirando a punk; una pseudo-novia, colegiala de 17 años y china, llamada Knives con la que cree ser feliz; y lleva su vida como la de cualquier otro joven que lo único que busca es olvidarse de su ex , Natalie, la cual lo abandonó cuando ella empezó a triunfar como cantante. El momento cumbre llega cuando encuentra a Ramona Flowers, una flor de esas que pocas veces se ven, un destello de luz entre tanta oscuridad, alguien por quien valdría la pena luchar y amar. Y es cuando surgen todos los peros que conlleva compartir algo con ese nuevo amor, que dicha mujer está perdida. Y uno se da cuenta tarde, pero digamos por idiotez o cabezonería te empeñas en querer que no sufra, que no huya más de su pasado, quererla aunque su vida haya sido un completo desastre. Y sabes que va a ser difícil cuando todos sus ex-amantes (La liga de los 7 siniestros) se confabulan para hacerte la vida imposible, dudar y finalmente derrumbarte por un sueño. Y como si de un juego de lucha se tratase, Scott tendrá que enfrentarse con cada uno de ellos.
No negaré que prácticamente vea muchas similitudes con mi vida, incluso puede que la gente que me lea lo haya vivido. A saber, chico conoce chica de sus sueños que resulta que no es tan perfecta, pero chico es tan jodidamente bueno que simplemente decide amarla como es, pero chica huye porque no se acepta a sí misma, su pasado la tiene atrapada, nunca la han querido de verdad, asi que chica decide abandonarlo para no hacerle daño, ella prefiere seguir torturándose (aunque creyendo que está bien y en libertad) con chicos machistas, maltratadores y egocéntricos que la quieren sólo como objeto; chico sufre mucho y no entiende por qué el mundo es tan perverso, frívolo, absurdo. Chico duda hasta de su misma existencia, acaba encontrándose consigo mismo, y lo que ve es un corazón tan fuerte como el roble más sano, inamovible; entonces decide seguir adelante, a pesar de la tormenta, porque lo que le espera es lo que más ama. ¿No les suena de nada? ¿De verdad? Pues eso es que no han vivido. O no saben lo que es amar. O las dos cosas. Y resumiendo, esa es la película. Claro que a veces uno dice, ojalá pasara como en las películas con el final feliz incluido, pero la realidad es bien diferente, o en mi opinión, bastante lamentable.
Técnicamente es una película que basa su estructura en la de un videojuego, cada ex amante siniestro es un nuevo nivel, y cada vez son más fuertes hasta llegar al jefe final (Final Boss diría un servidor); asi como también en un formato propio del cómic a la hora de su planificación (la película se basa en una serie de novelas gráficas de un tal Brian Lee O’Malley, las cuales confesaré que no he leído). No se ha escatimado en efectos especiales, a cada cual más sorprendente y bizarro que el anterior, con múltiples referencias al mundo consolero. Por no hablar del sonido donde se destacan homenajes puros a Super Mario Bross, Sonic, Final Fantasy II , el género del beat’em up (lucha), una escena con la música de las hadas del The Legend of Zelda, o algo más reciente como es el juego No More Heroes (que es en sí otro homenaje videojueguil dentro del mismo mundo, un metadiscurso propiamente dicho), principal fuente de inspiración estética de dicha cinta. Un guión bastante bien elaborado en su primera hora que quizás decae  en la segunda por la saturación de enemigos y escenas de lucha, pero que a mí no se me hizo para nada pesada, y unas actuaciones más que notables. Un film que sólo se la recomiendo a un público que haya nacido o vivido los 80 para captar toda la herencia que recoge la película. De todas formas, quien se quiera arriesgar…
En definitiva, Scott es esa parte de nosotros que siempre ha querido ir contracorriente, buscando ese alguien especial, que no duda en enfrentarse al mundo, a sí mismo y a todo lo que se le ponga por delante con tal de conseguir su sueño. Y ese sueño, muchas veces, no es nada material ni obsesivo, es tan solo el amor de una persona. Compartir algo con alguien y nada más.
© Del Texto: Gwynplaine Thor

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