Noche y Día: San Fermín es en Sevilla…ojo al dato

Tras el excelentísimo remake que supuso 3:10 to Yuma, el director James Mangold nos propone una película como Noche y Día, una historia tontorrona y absurda de un espía (Tom Cruise, pasado de rosca aunque gracioso) que protege un valioso secreto que no es más que una nueva fuente de energía concentrada en una especie de pila; en su periplo se encontrará con la típica mujer sexy que interpreta Cameron Díaz (aunque ya ni sexy ni nada, normalita, se le está notando el peso de los años y el photoshop ya le ha abandonado; lo siento por sus fans) que se verá envuelta en toda esta trama sin que ella quisiera por tan solo embarcar en un avión (grandísimos primeros minutos, lo mejor del film sin duda). Ambos viajarán alrededor del mundo visitando muchos sitios como por ejemplo, una Sevilla mezclada con los San Fermines, algo así como lo que ocurrió en Mission: Impossible 2 (vaya, también salía el mismo actor), que mezclaban las Fallas con la Semana Santa. El completo ridículo. Para mear y no echar gota la imagen que tienen estos americanos de nuestro país. Así les va y así nos va. Sinceramente, la película empieza bien, incluso entretiene hasta un cierto punto y ese punto es cuando uno mira el reloj y solo ve que ha pasado una hora, el humor de los primeros minutos decae hasta prácticamente no existir, la acción apenas se da y todo decae en el eterno bucle del aburrimiento, un castañazo que dura dos horas, ni hora y media ni hora tres cuartos, dos malditas y bochornosas horas. Un film que acaba siendo un despropósito por su vacío argumental, un guión paupérrimo que no busca en ningún momento la complicidad y la empatía del espectador con lo que sucede en pantalla, sobretodo con esa historia de amor forzada entre los dos protagonistas, en la que sucede el típico conflicto de la mujer sexy que se plantea quién es el hombre que tiene a su lado aunque la salve de todo tipo de situaciones, contado de una manera completamente infantil, estúpida, y predecible. Técnicamente se le nota el presupuesto, con buenas secuencias de acción y fuegos de artificio y poco más, nada destacable; ni siquiera la música de John Powell, que pasa completamente inadvertida y sin ningún score para recordar. Una película hecha a desgana con el único fin de recaudar dinero gracias a dos grandes estrellas de Hollywood, una lástima que James Mangold, director del western antes citado, o Walk the Line o la grandísima Cop Land se rebaje a esta memez salida de un niño de parvulario que vio Charada de Stanley Donnen y jamás la entendió. © Del Texto: Gwynplaine Thor


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