Benny & Joon (El amor de los inocentes): Sin pena ni gloria

Uno de los actores que no me gusta, contrariamente al resto de mortales, es Johnny Deep. Soy incapaz de que ninguna película en la que aparece me despierte el interés. Muchos pensarán que es una manía estúpida, que es un gran actor y que su participación en estupendas películas es indiscutible, puede que lo sea; pero, que quieren que les diga, sus interpretaciones siempre me parecen lineales, nunca veo al personaje, siempre veo a Deep haciendo de tipo raro. Inevitable. Les aseguro que he intentado verlo del derecho, del revés y no hay manera.
Creo que la primera película en que le vi participar, o al menos soy consciente de ello, fue Benny and Joon. Un tostón de Jeremias Chechik. La película filmada con la intención de mostrarnos que incluso los que sufren problemas mentales se enamoran con sinceridad se convierte, por obra y gracias de Chechik en una película de sobremesa de fin de semana.
Joon (Mary Stuart Masterson), una mujer con una estabilidad mental frágil, vive con su hermano, Benny (Aidan Quinn), que se hace cargo de ella desde que sus padres fallecieron. Tiene su vida aparcada para dedicarse al cuidado de su excéntrica hermana y las pocas cosas que hace, ir a trabajar o jugar al poker con sus amigos, las hace teniendo siempre controlado lo que ocurre con su hermana. Ni siquiera es capaz de iniciar una relación sentimental con nadie por el peso que le supone tener a su hermana a cargo. En una de las partidas, Benny se lleva con él a Joon y allí coincidirá con Sam (Johnny Deep), un tipo tranquilo, extraño, un apasionado del cine cómico, apasionado de Buster Keaton. En una partida, Joon gana a Sam. Entre ellos se establece una relación especial, Sam cocina para Joon (sándwiches hechos con la plancha en posición planchado lana) y hace imitaciones de Buster Keaton. Joon enseña a pintar a Sam. Finalmente se dan cuenta que se han enamorado. Un amor que puede verse interrumpido cuando Benny hace saber a Sam que le ha encontrado un trabajo como actor que le llevará lejos de la ciudad. En ese momento, Sam confiesa a Benny que está enamorado de su hermana y se han acostado. Esta confesión llevará a su expulsión de casa y a la posterior huida de Sam y Joon. Sin embargo, esta marcha para poder continuar con su relación se verá trucada por la necesidad de ingresar a Joon en el psiquiátrico al sufrir una crisis. A partir de ahí, por pura necesidad y posterior entendimiento Benny acepta la relación de los enamorados. Juntos ya, con Joon fuera del hospital, iniciaran una convivencia cerca de donde se instala a vivir Benny junto a su novia una camarera que en su día hizo una película que, casualmente, Sam, conoce al dedillo.
Un tueste. Se lo digo de verdad. En españa la película se tituló El amor de los inocentes. Una castaña que, en mi caso, me condicionó por siempre más la percepción que de Jonnhy Deep tengo y ello sin negar que en esta historia pastelosa a más no poder, es el que lo hace todo y se come la pantalla, dejando en un triste segundo plano a actores como Aidan Quinn e incluso a Juliane Moore que quedan como meros secundarios sin mayor pena ni gloria.
Me niego a calificar como buena, o simplemente pasable, una película porque toque el tema del amor y los enfermos mentales.
Lo mejor, la banda sonora, y entre ella la famosa I’m gonna be de The Proclaimers.
Recomendable para los que les guste Johnny Deep y aún no la hayan visto y los que tengan ganas de echarse una siesta mientras la ven. Intrascendente en mi vida cinematográfica.
© Del Texto: Anita Noire


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