Bear City: Buena vida, buen humor

Confesar que te gustan los osos es como salir otra vez del armario. La frase, pronunciada por uno de los personajes de esta película estadounidense, resume el fondo del asunto sobre el que gira el argumento, que se cuenta de una manera eficaz, con grandes dosis de humor, irónica autocrítica, y buscando la empatía con cualquier público.
Como mucha gente sabe, los osos (bears) son una tribu urbana homosexual que tiene como diferencia una estética que es canon físico y filosofía de vida. Gueto, dentro del gueto por antonomasia que es el ambiente.
Recorremos sus guaridas en vísperas de la celebración de una fiesta, el Bear City, siguiendo a su protagonista, un muchacho que aspira a osezno y que recorre en la cinta su camino de iniciación y nosotros con él.
Bear City es un reconocimiento para los osos y parece que su salida cinematográfica del armario en los Estados Unidos. En España, como en otras cosas, les vamos por delante y así lo reconoció el director Doug Langway en la presentación del filme en el Les Gai Cine Mad, mencionando al director español Miguel Albadalejo y su película Cachorro. Hay varios guiños en Bear City a nuestro país, que en el extranjero, sobre todo en las Américas, se ve como una patria común de libertad y de tolerancia; hasta que empiecen también aquí a repartir las pastas para el té y la niña nos meta los dedos en los ojos (si no se ha hecho lesbiana).
Los actores interpretan entregados y acertados, y es muy interesante la desconcertada interpretación del post-adolescente en búsqueda de identidad que lleva a cabo Joe Conty (Tyler). Unos técnicos y un director solventes además de unos diálogos vivaces que por momentos recuerdan a la serie Queer as Folk, para una comedia romántica con final feliz, donde en resumen se tratan cosas tan cercanas y tan comunes a todos como de la amistad, los prejuicios sobre los demás y la belleza interior.
La película se ha financiado en gran medida con pequeñas participaciones de particulares, de diez, de veinte, de cinco dólares y ha obtenido premios en el Outfest 2010 y en varios festivales de cine en Oslo, Nueva York, San Francisco y Filadelfia.
Desde luego que lo importante es tomarse la vida con buen humor. Gracias ositos.
Me entretuve y me divertí, que hoy en día es mucho.
© Del texto: Ivor Quelch


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