Un lugar maravilloso: Lejos de nuestro ombligo

Una de las últimas películas del noruego Hans Petter Moland es Un lugar maravilloso, una coproducción americana y noruega que nos muestra la vida de Binh (Damien Nguyen). Un Bui doi, esta expresión vietnamita significa menos que el polvo y se utiliza para insultar a aquellos niños que nacieron en Vietnam hijos de los soldados americanos que fueron a luchar a aquel país, hijos de unos padres que no existieron jamás porque desaparecieron en cuanto regresaron a su país o cuando se levantaron del camastro en el que se acostaban con las mujeres vietnamitas. Ser hijo de un estadounidense y una vietnamita te convierte en menos que cero. La historia de Bihn, es esa que tan magistralmente escribió Sabina Murray . Una película con una verdadera intensidad dramática. En el año 1990, Bihn después de soportar una vida de esclavitud, maltrato e insultos permanentes decide marchar de la casa en la que vive recogido e ir en busca de su verdadera familia. Binh no tiene nada más que una fotografía que le ancla a la esperanza de una vida distinta a la sufrida hasta ese momento. Su huida del campo le llevará hasta Ho-Chi-min, la antigua Saigón donde encontrará a la madre y un hermano. Pasará a vivir a un campo de refugiados y allí conocerá a Ling (Bai Ling), una chica de origen chino. Una relación de amor en la desgracia que les llevará a depositar sus esperanzas en una vida distinta, donde todo cobre sentido. Para ello emprenderán viaje a los EEUU donde esperan poder cerrar el círculo de los orígenes de Bihn y comenzar una vida distinta a la vivida hasta el momento. Un viaje por el que atravesarán el mundo en una feroz travesía oceánica. Escalas en medio mundo, desde Ho-chi-min, a Malasia, Nueva York para, finalmente, llegar a Texas, donde vive Steve (Nick Nolte) el padre de Bihn.
La elección de esta película fue pura casualidad; paseaba por la sección de cine de una librería sin más propósito que matar la media hora que faltaba hasta encontrarme con la persona con la que debía encontrarme. Por qué esta y no otra película, la explicación es peregrina. Hace algún tiempo conocí a una persona llamada Ling, Vietnamita, de origen chino y eso, junto a una carátula que mostraba una fotografía que bien podría ser una imagen de la bahía de Halong. Me hizo llevármela a casa. Ha dormido durante meses sobre la mesa de mi estudio pero inexplicablemente, durante días pensé en que debía verla y así lo hice. Una noche, de esas en las que crees que el mundo se va parando poco a poco, me senté y me dejé arrastrar por una de las películas que más me han gustado en los últimos tiempos, tanto que me hice con una segunda copia con intención de regalarla. Ahora mismo, no sé por dónde vagará el DVD después de que lo abandonara a su suerte metido en un sobre a la espera que su destinatario lo recogiera. Espero que esté en buenas manos y que quien lo haya encontrado tenga la oportunidad de disfrutar de una cinta que nos muestra las consecuencias personales que tienen nuestros propios actos. Sobre el futuro que espera a los hijos de la guerra. Un lugar maravilloso es la historia de los cientos de miles de refugiados de la guerra, de las perdidas brutales, de la difícil vida que espera a quienes, sin quererlo, pasan a ocupar tierra de nadie porque no pertenecen ni a un lado, ni al otro.
La intensidad de la película es tal que dudo que durante algún tiempo encuentre otra que me golpee el interior de la misma manera. La fotografía espectacular de Stuart Dryburgh , las escenas de la travesía por el mar, rodadas íntegramente en el océano, sin apenas medios económicos, las convierte en unas de las más espectaculares que se puedan glosar en este momento. Los actores, sobre todo Damien Nguyen está espectacular, creo que fue una la primera película que protagonizaba. Sin embargo, borda su papel. Quizá porque interpretaba con la ventaja (no me entiendan mal) de haber vivido en su infancia una experiencia parecida, los campos de refugiados en los que se mueve en la filmación le son cercanos, conocidos, forman parte de su vida, quizá por eso, consigue transmitir tanto.
Una película que nos muestra, una vez más, que sin grandes despilfarros económicos, con medios limitados pero con una buena historia, con buenos mimbres, se pueden realizar producciones maravillosas. La recomiendo vivamente porque, pese a ser una película desconocida para la mayoría de personas, puedo afirmar que es de lo mejorcito que he visto en los últimos tiempos. Un drama que no deja de ser un canto a la esperanza y que, si me permiten, hace que; cuando pensemos en mirarnos el ombligo,lo duro que es nuestra vida; nos sintamos terriblemente estúpidos.
© Del Texto: Anita Noire

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