The Cove: la destrucción de lo que tenemos

Que los documentales venden mucho menos que las grandes producciones de Hollywood es algo evidente. Y que el público paga una entrada para ver documentales con mayor esfuerzo que para tragarse cualquier película precedida de una enorme campaña de marketing lo es también. Una pena, de verdad, porque son muchos los que se sorprenderían al ver algunas cosas que pasan desapercibidas por el circuito de distribución. Acercarse al documental (al buen documental y no a las cintas que recogen lo que vemos en los telediarios montadas con una música atractiva) es una experiencia única, muchas veces conmovedora, siempre impactante.
The Cove es una de esas películas documentales que te deja pegado al sillón durante la proyección y después también. Dirigida por Louie Psihoyos lo que trata de mostrarnos es hasta que punto el ser humano está renunciando a su condición destrozando el medio natural en el que se mueve. Sí, el planeta Tierra. Lo hace a través de las matanzas de delfines que se producen en Taiji (población japonesa), de los movimientos políticos que hay alrededor de este mercado de la carne de delfín, de los problemas sanitarios que lleva añadido todo el proceso, de cómo los gobiernos son cómplices de lo que ocurre sin pestañear. En definitiva, trata de mostrarnos lo asnos que somos.
Podría parecer que este documental es uno más, uno de esos que nos sueltan un rollo sobre el hábitat buscando socios de no sé qué organización ecologista, uno de esos que buscan la emoción fácil para que el espectador se sienta conmovido como podría hacerlo mirando un atardecer (y gratis). No lo es. El montaje es francamente inteligente. Los asuntos van entrelazándose para entender lo que, finalmente, nos quieren enseñar. Una fotografía magnífica hace muy agradable mirar. Y el ritmo narrativo que adquiere la cinta va de menos a más llegando casi al suspense. El rápido movimiento de las cámaras que llevan de un lado a otro para componer el puzzle no deja respiro al espectador que necesita saber mucho más, llegar al final casi como una necesidad vital.
Yo hacía mucho tiempo que no sufría tanto, ni me emocionaba tanto, ni reflexionaba tanto después de ver una película. Lo que se ve es indignante, atroz.
Fue premiado con el Oscar al mejor documental. No me extraña. Y debería ser distribuido por canales alternativos para que todo el mundo lo pudiera ver. No está mal que sepamos algo sobre nosotros mismos que puede hacer daño, pero que es absolutamente real: el ser humano ha decidido destruir el mundo. O sea, a sí mismo.
Aunque la última parte del documental es terriblemente violento (van a ver ustedes lo que es una matanza de delfines completamente delirante) tampoco está mal que, al menos los jovencitos (esos matan y destruyen con su consola cada día), echen un vistazo a la realidad. Por si hay un poco de esperanza todavía en que esto se salve de alguna manera.
Impresionante e imprescindible.
©Del Texto: Nirek Sabal

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1 Respuesta en “The Cove: la destrucción de lo que tenemos”

  • anitanoire ha escrito:

    Existen documentales verdaderamente espectaculares que nos pasan desapercibidos. No sé cual es el motivo por el que no se les da salidas y, de paso, interesan a tan pocos. Este, en particular, no lo conozco pero puedes estar seguro que me haré con una copia.