Bienvenidos al norte donde todo vale

Reír. Es muy posible que sea lo que nos hace falta. A todos. Y, en concreto, unas risas mirándonos en el espejo tampoco nos vendrían mal.
Será por eso por lo que la comedia es lo que mejor mueve a los espectadores hoy en día. Entras en el cine, te pones ciego de palomitas, echas unas risas y aquí paz y, después, gloria. Lo mismo pasa con la literatura. Un best seller en el que te cuentan una historieta amable vende en una semana más que Kafka en los últimos cincuenta años. ¿Eso es bueno? Ni idea. Pero es necesario tal y como está estructurado el mundo.
El francés Dany Boon escribió y dirigió el año 2009 la película Bienvenidos al Norte. Arrasó en taquilla. No sólo en su país sino en buena parte del planeta. Una comedia con altibajos en su desarrollo, pero muy efectiva. Tal vez el exceso en el uso de chascarrillos que se repiten demasiado (por ejemplo, el uso del idioma casi delirante de los franceses del norte o la exageración de los tópicos que parecen más disparates sin sentido), tal vez una tendencia más que acusada al humor para todo tipo de público, hacen que la propuesta de Dany Boon se deslice peligrosamente hacia la nada. Aunque viendo la película encontramos momentos que son atrevidos hasta rozar el límite de la irreverencia y que hacen reír a cualquiera. El momento en que los norteños reciben a la esposa de Philippe Abrams (Kad Merad) y montan un dispositivo delirante para que ella piense que su marido vive en un infierno insoportable, es muy, muy, gracioso y está tratado con cuidado (la comedia es maltratada sin él un día sí y el otro también). Esa zona expositiva es en la que menos hablan los personajes. Y es que otro de los problemas son las frases dichas (muchas veces); son, sencillamente, un despropósito absoluto. Tengo la sensación que le faltó valor a Boon para dejarse de tonterías y atacar el problema con más ironía y menos gestos ridículos o diálogos alocados. Las diferencias entre norte y sur existen y abordarlas desde el humor ramplón es menos doloroso para todos (en Francia también hay un norte y sur aunque lo nieguen para ir de guays; igual que aquí en España aunque nosotros lo exageramos para exagerar los asuntos como harían los idiotas).
La película narra el viaje de Philippe Abrams hasta la zona norte del país, castigado por intentar hacer trampas de carácter burocrático. Al llegar a su destino, Bergues, se encuentra con un grupo de personas encantadoras. Él pensaba que iba derecho al mismo infierno. Desde aquí se van produciendo situaciones que van enredando la trama. Por supuesto, nos presentan un final más bien feliz. Y todos contentos.
Dany Boon interpreta el papel de Antoine. Anne Marivin el de Anabelle Deconminck (pareja del anterior). Y Zoé Felix interpreta el papel de Julie Abrams. ¿Cómo lo hacen? Pues yo juraría que alguno de ellos se tomó algún tipo de sustancia extraña y se le fue la cabeza en algunos momentos. Exagerados y sin contención alguna. Pero; oh, milagro; consiguen que se lo perdonemos todo. Terminan siendo un grupo de personajes entrañables.
Una película llena de imperfecciones, pero triunfadora. Una película con una propuesta notable que se realiza con suspensos aquí y allá. Pero una película que hace reír, una película que nos divierte. El mejor de los valores, el que más en alza está, al que más perdonamos imperfecciones y que terminará siendo una cloaca inmensa si seguimos haciéndolo.
Y, que conste, me lo pasé muy bien esa noche en el cine. Yo también estoy deseando reírme y hago la vista gorda.
© Del texto: Nirek Sabal

Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.