El paciente inglés: amargo disfrute

Siento un profundo placer cuando escucho las composiciones de Gabriel Yared. Son todas tan estupendas que no sería la primera vez que, antes incluso de ver la película, compro el CD de la banda sonora de una película si sé que ésta la ha compuesto este genio de origen libanés. En el caso de El Paciente Inglés, mi aproximación a ella fue precisamente así.  Nadie que tenga un mínimo de sensibilidad o de oído, aunque no lo tenga desarrollado en sentido musical (yo no lo tengo), puede quedar indiferente ante la música que Yared compuso para esta película. No por repetida, por infinitamente escuchada, me cansa. No deja de emocionarme.
Y si la música es envolvente, no lo es menos el resto de los elementos que configuran la filmación. Una fotografía impresionante (John Seale),  estupendas localizaciones (del desierto de África a la Toscana italiana), la soberbia interpretación de sus dos actrices principales (Juliette Binoche y Kristin Scott Thomas); la trama, todo, absolutamente todo. Anthony Minghella, supo adaptar de una manera espectacular la novela que en el año 1992 publicó el escritor cingalés Michael Ondaatje (Premio Booker). Si la novela fue premiada en su momento, la película recibió, en el año 1996, todos los premios habidos y por haber: 9 Oscar, incluyendo mejor película, director, actriz reparto y 12 Nominaciones;  2 Globos de Oro: Mejor película: Drama, 7 nominaciones; 6 premios BAFTA, incluyendo película, fotografía, montaje. 13 nominaciones; Nominada al César: Mejor película extranjera; Nominada al Goya: Mejor película europea; 2 premios National Board of Review a sus actrices de reparto (Juliette Binoche y Kristin Scott Thomas).
Si alguna película consigue transmitir el desconcertante impacto y crueldad del destino es sin lugar a dudas El Paciente Inglés. La tristeza hecha imagen, música, poesía. Una historia de amores imposibles, de traiciones, una grandiosa interpretación enmarcada en los escenarios de la Segunda Guerra Mundial. La historia del conde húngaro Lazlo Almásy (Ralph Fiennes) y la inglesa Katharine Clifton (Kristin Scott Thomas), mezclada con la historia de la enfermera canadiense Hanna (Juliette Binoche), los flashback al pasado penoso y pesado de todos los que intervienen. Una historia de devastación personal en el entorno de un mundo que se muere y la búsqueda incesante de la supervivencia. La historia de un amor enfermizo, obsesivo, del amor prohibido.
Una de las películas más bellas en cuanto a gestos, miradas y silencios. Disfruten de todos y cada uno de los minutos de esta película que se adapta, en cada momento, a los ritmos pausados que la historia requiere. Perderse en la multitud de detalles que nos enseña, ver y escuchar con atención todo lo que nos muestra. Una deliciosa y amarga opción para revivir uno de los momentos  más poéticos del cine que,  a pesar de los múltiples premios obtenidos, no ha trascendido más allá.
Sin lugar a duda, otra de mis filias.
© Del Texto: Anita Noire

Imagen de previsualización de YouTube


3 Respuestas en “El paciente inglés: amargo disfrute”

  • MERCHE ha escrito:

    Pos SI… un película muy bonita…me encantó…

  • Javier Ortega ha escrito:

    Anita, tú y yo teníamos que estar de acuerdo también en esto. Es una de mis películas de cabecera, un paseo por el amor y la muerte como no recuerdo muchos en la historia del cine. Y la música de Yared es memorable, un prodigio de sensibilidad y adecuación a las imágenes.

    Hay obras que parecen tocadas por una varita mágica. De algún modo concitan sobre sí mismas el mayor grado de talento de sus artífices. Creo que “El paciente inglés” es un buen ejemplo de ello.

  • pedro ha escrito:

    Quiero saber el título de la obra de bach q la enfermera toca al piano en el convento