Thelma y Louise: Nada de panfletos

Existen muchas road movie. Una de las más conocidas, si dejamos de lado la famosa Bonnie and Clyde, es Thelma y Louise. Esta película es una de las más recordadas del género y de las llamadas películas para mujeres. Una solemne estupidez porque el cine es universal, aunque aún nos movemos separando las cosas de chicas y chicos.
Thelma y Louise, es una auténtica road movie, no sólo porque la práctica totalidad de la misma transcurre en la carretera sino porque sus protagonistas, a lo largo de esa ruta que emprenden, van a experimentar una evolución personal que se va palpando a medidas que avanzan kilómetros en ese viaje hacia ninguna parte.
La película de Ridley Scott se ha llegado a considerar una obra de culto. Cierto es que en Europa tuvo una mayor aceptación que en los Estados Unidos, pero con el tiempo cada cosa va ocupando su propio lugar y ni es una obra singularmente extraordinaria, ni es abominable y ramplona como algunos han llegado a afirmar. Thelma y Louis es una historia sobre la amistad, sobre la superación de las dificultades, sobre las decisiones definitivas, sobre los cambios inesperados. Para ello, el director, se valió de dos actrices excelentísimas que llenan la pantalla con su actuación convirtiendo al resto de personaje, los masculinos, en meros elementos que les permiten, a ellas dos, transitar desde el abatimiento, el aburrimiento, la soledad y la incomprensión, a un estado personal de plenitud, fortaleza y valentía que les ayuda a mirar hacia delante. La película nos presenta a dos amigas; a una camarera (Geena Davis ) y una ama de casa (Susan Sarandon), cansadas las dos de la vida que llevan. Deciden tomarse un respiro durante un fin de semana. Para ello emprenden un largo viaje de fin de semana que sin pensarlo se convertirá en un redescubrir de sus propias vidas, personalidades y entusiasmos.
En su momento, se criticó la película diciendo que era un panfleto feministoide que degradaba la imagen de los hombres y que en realidad no era más que el retrato de dos mujeres jugando a las escapatorias adolescentes. No puedo estar de acuerdo. Precisamente, creo que el director jugó a caricaturizar a los personajes masculinos, destacando aquellos rasgos que convertían a los hombres con los que se relacionan las protagonistas en los siete males, para destapar la evolución de las dos mujeres que protagonizan la película. No tiene nada de particular pese a que ellos son grandes actores y con tirón (Harvey Keitel, Michael Madsen, Brad Pitt). No creo en los panfletos, creo en el cine y como película no es nada despreciable. Buena fotografía, buen argumento, buenas actrices, buena banda sonora. ¿Acaso se puede pedir algo más?
Véanla; es imprescindible; sobre todo si creen que Ridley Scott sólo es capaz de entender de androides y otras cosas extrañas.

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