Aterriza como puedas: Una locura en toda regla

Todos tenemos días que se llenan de todo. Deseado o no. Cuando uno tiene el día en que todo lo que pasa le importa un bledo, siente la sensación de que el mundo ha enloquecido y que, sin saber cómo, se ha transformado en un marciano; no hay nada mejor que zambullirse en una película como Aterriza como puedas, una cinta loca, marciana que, sin lugar a dudas acompaña armoniosamente ese estado de ánimo.
A los puristas del cine, a los sesudos del séptimo arte, esta película les debe parecer una basura sideral y, posiblemente, si lo que pretendemos es encontrar una obra de arte, no estemos en posición de afirmarlo pero, si me permiten, desde el año 1980 (cuando se estrenó en los cines de toda España la película) cada vez que la veo, hace que me desternille de la risa. Reminiscencias de juventud.
Es cierto que, tras su estreno en el cine, la han pasado por la televisión cientos de veces y que, por repetida, el personal es posible que ya ni tan siquiera sonría con los gags, que algunos piensen que la película ha envejecido fatal. Con toda seguridad, todo eso sea cierto, pero, vuelvo a decir, que a mí me parece una película de lo más graciosa. Una tontería de película, una sucesión de chistes fáciles en pantalla, ridiculizando mil y un estereotipos sobre el amor, lo racial, la aviación, etc.
Es la plasmación del absurdo por el absurdo y a mí eso, me parece de lo más gracioso.
Para los que no hayan visto jamás la película, que lo dudo, la sinopsis es la siguiente: El vuelo 209 de la Trans American sale de Los Ángeles con destino a Chicago. Entre el pasaje se encuentran una serie de curiosos personajes (una monja, una niña moribunda, un jugador de baloncesto, unos mafiosos). Entre ellos, un ex-piloto de combate que, en pleno vuelo, se verá obligado a hacerse con el mando del avión comercial, tras quedar los pilotos indispuestos por una comida en mal estado. El ex piloto traumatizado por sus intervenciones bélicas y su ex pareja (azafata alelada del vuelo) son los que intentarán hacer llegar al pasaje sano y salvo a su destino. Mientras tanto, en el interior del avión (que es prácticamente donde sucede todo)  y en la supuesta torre de control, se producen los avatares más dispares y chiflados. Una locura en toda la regla. La película, además de unos actores relativamente conocidos en el mundo de la comedia, como Leslie Nielsen y Peter Graves, contó con el cameo del por entonces famoso jugador de Baloncesto de la NBA Kareem Abdul Jabbar (creo que por él fue por quien mi hermano mayor me arrastró al cine a ver esta película).
Es una película simplicísima, sin más finalidad que entretener, sin visos de pasar a la historia del cine, pero a unos cuantos nos ha dado más de una tarde de risas y para otros, los que posteriormente han hecho comedias del absurdo, fue como el padre de las futuras criaturas del humor si bien, como con todo, me quedo con el original Aterriza como puedas.
© Del Texto: Anita Noire

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